Tiburones: el mar se queda sin ellos

publicado el 15 Oct, 2017 Blog Zoología

Con el verano en su plenitud comienza la temporada de películas de tiburones en nuestras pantallas, como la mítica película Tiburón, de Steven Spielberg, y con ello, el pánico a encontrarnos con algunos de ellos en nuestras playas. No obstante, el mar da para mucho, sobre todo para entender la fragilidad que tienen estos grandes y magníficos peces.

Los tiburones (imagen 1) son vertebrados pertenecientes a la clase de los condrictios,  cuyas características importantes, entre otras, son: esqueleto cartilaginoso calcificado (nunca osificado), escamas placoideas, ausencia de vejiga natatoria y pulmones, machos con «claspers» pélvicos (imagen 2), entre otras. La clase condrictios se divide en subclase holocéfalos (quimeras) y subclase elasmobranquios (tiburones y rayas) (Pough, 2012).

Los condrictios aparecen en el registro fósil de manera definitiva en el Silúrico y el Devónico temprano, hace aproximadamente 440 millones de años. Pero sus orígenes se pueden extender al Ordovícico, hace 480 millones de años aproximadamente. Mientras el primer elasmobranquio aparece en el Devónico temprano, los tiburones modernos actuales datan del Triásico (Mesozoico), hace unos 250 millones de años (Pough, 2012). Estos datos dan una idea del tiempo que llevan habitando los mares, y de la espectacular estructura fisiológica y anatómica que la evolución quiso darle a estos magníficos peces para estar tantos millones de años dominando exclusivamente las aguas marinas (solo al principio), y que luego también ocuparían las aguas dulces -importante en la evolución temprana del grupo- (Investigación y Ciencia, 2002).

La evolución ha dotado a los tiburones de una estrategia y una maquinaria tan perfecta que han permanecido prácticamente sin cambios unos 400 millones de años, como se ha visto anteriormente; pero las alteraciones de su hábitat y la depredación de los humanos está amenazando a muchas especies. Los tiburones son reconocidos como altamente vulnerables a la sobreexplotación debido a que son estrategas K, es decir, especies de crecimiento lento, con maduración a edad avanzada, criando camadas poco numerosas, con crías de gran tamaño y bien desarrolladas. Esta estrategia es propia de especies con baja mortalidad natural y pocos depredadores naturales, siendo la sobrepesca sin regular un impacto que puede llevarlos a un serio riesgo de extinción como consecuencia del rápido crecimiento de la pesquería dirigida e incidental (García Núñez, 2008).

En la actualidad, existen alrededor de 1.240 especies de condrictios, de las cuales unas 556 aproximadamente son tiburones (Pough, 2012). La Lista Roja de Especies Amenazadas reconoce 126 especies de tiburones como amenazadas (UICN, 2004; García-Núñez, 2008).

Los tiburones son pescados por su carne, piel, aceite de hígado, aletas y dientes, y más recientemente por su cartílago para uso médico y actividades de ecoturismo, aunque lo que más se demanda es su carne y sus aletas (García-Núñez, 2008).

Los tiburones son capturados con palangres. El palangre de superficie es un arte de pesca pasivo con anzuelos. A partir de una línea madre cuelgan los anzuelos unidos a los sedales, cuya pesca principal es pez espada o tiburones. Los palangres pueden llegar a medir desde 20 km hasta más de 100 km, con más de mil anzuelos. Un dato curioso es que los palangres tenían como especie objetivo el pez espada y el atún, teniendo que adquirir un permiso de atún o pez espada con una cuota a la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), y las capturas de tiburones eran «incidentales», pero estos permisos son usados también para capturar a los tiburones porque ahora se ha convertido en la especie principal de pesca objetivo de las palangreras (imagen 3) de la Unión Europea (Oceana, 2001).

La Unión Europea (UE) es una de las flotas más importantes del mundo en la pesca de tiburones y España tiene la mayor flota palangrera de Europa. Según datos de un informe de Oceana (2007) (imagen 4), en 2005  los países de la UE capturaron casi 100.000 toneladas métricas de elasmobranquios (tiburones, rayas y peces sierra), siendo España la cuota más alta con un 39% del total. De facto, España es uno de los principales abastecedores de aletas de tiburón en China y Hong Kong, debido a la creciente demanda de sus aletas en estos lugares, siendo la segunda nación pesquera más grande de la Unión Europea con capturas totales de casi 850.000 toneladas métricas en 2005.

Las aletas más valoradas son las de tintorera, pez martillo, pez zorro y marrajo, cuyas capturas no están limitadas ni en aguas nacionales ni en alta mar pudiendo capturar tantos tiburones como sean capaces. Con 207 embarcaciones pertenecientes a la UE (el 83% tiene bandera española), de más de 24 metros de longitud cada una, las flotas palangreras españolas (imagen 5) y portuguesas pescan tiburones en todas las aguas del mundo (Oceana, 2007).

De las cuatro especies mencionadas anteriormente, según el criterio de la Lista Roja de la UICN: la tintorera (Prionace glauca) está casi amenazado, es el tiburón más abundante del mundo y el más pescado. Marrajo (Isurus oxyrhinchus) y pez zorro (Alopias vulpinus) se consideran vulnerables. El pez martillo (Sphyrna mokarran) se encuentra en peligro (García Núñez, 2008).

La ciudad de Vigo tiene el puerto pesquero más grande de Europa, siendo el centro del comercio europeo de aletas y carne de tiburón. Los tiburones son cercenados en el puerto, excepto los que tienen un permiso de pesca especial que pueden hacerlo a bordo (Oceana, 2007). El cercenamiento, también llamado finning o aleteo, consiste en aprovechar solo las aletas del tiburón y devolver el resto del cuerpo al mar. Pero su control está en entredicho. Un último informe de Oceana en el año 2013 muestra la pesca oculta de tiburones por parte de más de 24 países en aguas del Atlántico y Mediterráneo sin declarar las capturas al ICCAT.

Está en manos de la UE regular la pesca de tiburones con cuotas y límites de pesca.

Bibliografía:
Cuny G.: Tiburones de agua dulce, actuales y fósiles. Investigación y Ciencia 315: 24-31 (2002).
García Núñez N.E.: Tiburones: conservación, pesca y comercio internacional. Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino, Ed. Bilingüe (2008).
Pough F.H., Janis C.M, Heiser J.B.: Vertebrate life. Pearson, Ed. 9ª (2012).
 
Recursos electrónicos
Web de Oceana: http://oceana.org

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