Sexta carta secreta de Hernán Cortés

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Letra Enviada a su sacra majestad del emperador nuestro señor, por el capitán general de la Nueva España, llamado don Fernando Cortés, en la cual face relación de los acontecimientos del último día en Temixtistan, donde concurrieron sucesos al capitán general de la Nueva España y a los españoles y al rey Muctezuma y a la misteriosa mujer de nombre Morretti. Antes de dar principio largamente a la relación de dichos sucesos; principios necesarios para conocer donde se funda la principal causa desta carta, muy alto y poderoso y muy católico príncipe, invictísimo emperador y señor nuestro:

Los señores en la ciudad de Temixtistan, con universal admiración, recibieron y acompañaron hasta centro de ciudad a todos los españoles del ejército de su majestad, con Javier de Carrillada al frente, junto a Lénia y Honi honi; Daniel Deidad del Continente a quella ciudad no vino. Muchos señores recibieronles de Paz y con semblante alegre mas algunos con ocultos temores y sospechas. Los españoles y el capitán general de la Nueva España procurase con particular instancia regalaronles con pescados, carnes y algarrobas. Todos quellos señores y españoles, comandado por el rey Muctezuma y el capitán general de la Nueva España fueron a un templo con gran pieza de fieras que albergaba dicho rey. Podíase contemplar un extraño toro de pelaje parecido al león, joroba de camello y hombros encorvados; una enorme pajarera con grandes y numerosas aves ornamentales de quella tierra; una hilera de terrarios llenos de crótalos cuyas colas sonaban como castañuelas; una enorme casa de fieras donde figuraba un tipo de tigre y dos tipos de leones, uno de ellos llamabanlo cuitlamitzli. Mas en una habitación una fiera de cuerpo rojizo largo, delgado y estrecho con pies pequeños, llamada onza, esperaba para salir al grande salón central donde aguardábamos todos. En el centro de quel salón estaba Morretti desnuda junto a fray Israel de Cuchillejas que haciendo estabale el sagrado sacramento de la extremaunción. El rey Muctezuma miraba con hesitación gran pieza al capitán general de la Nueva España para su seguro de que iba rodado el plan previsto. Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz y Javier de Carrillada en la parte más baja de las escaleras permanecían. Y grandes y altos griteríos por parte de quellos señores hubo para que la onza saliese y devorara a quella extraña mujer que un atisbo de pusilánime estaba. Y todos quellos señores querían muy cerca estar del momento del despedazamiento de Morretti. Todo el ejercito de su majestad nuestro emperador, con incredulidad en sus caras, estaban como barrera en quel templo de espaldas a tal masacre que iba a acontecer. Y por no ser más prolijo en la relación de las cosas deste suceso, aunque no acabaría tan aína de que el capitán general de la nueva España y el ejército sintió, no quiero decir más sino que la puerta abrieron y quella onza con uñas agudas y dientes largos y la boca fiera y los ojos combinaban crudeza y corriendo a Morretti fue a la velocidad de un tiro de arco. Y Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz y Javier de Carrillada salieron corriendo con espadas en mano y pusieronse enfrente de Morretti mientras que esa enigmática mujer y el rey Muctezuma corriendo iban a otra puerta de salida custodiada por varios de sus hombres y el capitán general de la Nueva España con Lénia y Honi honi fueron tras ellos. Quella onza se detuvo enseñando los furiosos dientes a Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz que tuvo temple delante de quella fiera, mas Javier de Carrillada a correr echó y la onza corriendo tras él por todo el templo conforme el griterío y disgustos de quellos señores que empezaron a pelear con el ejército de su majestad nuestro emperador. Y vaticinando que estos de la ciudad iban a estar rebeldes y mostrarían tanta determinación de morir o defenderse por sus ritos, ordené a Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz y algunos de los españoles prender fuego al templo en tal caso y cuando todos los españoles saliesen; aunque esa decisión al capitán general de la Nueva España pesara mucho. Y gran pieza de quellos señores salieron gritando despavoridos entre los vastos humos, igual que Javier de Carrillada con los brazos en alto quien la onza aún perseguía. El rey Muctezuma con Morretti, Lénia y el guía Honi honi, Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz, Javier de Carrillada, fray Israel de Cuchillejas y el capitán general de la Nueva España y parte del ejército de su alteza atravesaron el bosque con destino Churultecal, donde la nao reposaba cerca preparada para partir. No di ocasión para reposo, aunque fruto de larga peregrinación por denso bosque hubo. Temor teníase porque quellos señores, enfadados por abaratar el ritual, pudieran atacar en quellas tierras desconocidas y por sorpresa. A seguro íbase en el camino puesto no conservaba huellas algunas visibles, sobre ser escabroso por las rigideces del terreno. Y más pronto que tarde llegóse a Churultecal, donde todos quellos señores de esa ciudad a rodillas estaban alabando a su nuevo rey, cual Dios tratase, que no era otro que Daniel Deidad del Continente y su dedo erguido con un vestir muy a maneras y policías de quel lugar.

Como al capitán general de la Nueva España convenía buscar toda la buena orden que sea posible para que estas tierras se pueblen, y los españoles pobladores y los señores naturales dellas conservense y perpetúen y nuestra Santa Fe en todo arráiguese, pues vuestra majestad hizome merced de darme cuidado, y Dios Nuestro Señor fue servido de hacerme medio por donde vienese en su conocimiento, y debajo del imperial yugo de vuestra alteza, hice ciertas ordenanzas y mandé pregonar a gran pieza de españoles y a fray Israel de Cuchillejas, y porque dellas envío copia a vuestra majestad, no tendré que decir sino que, a todo lo que acá el capitán general de la Nueva España pudo sentir, es cosa conveniente que las dichas ordenanzas cumplanse. Sin el fraile, Daniel Deidad del Continente y gran pieza del ejército que acompañó a Churultecal, mas con Honi honi y Lénia, Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz y Javier de Carrillada y otros españoles no muy satisfechos de arraigar en quellas tierras llegóse a la costa donde la nao lista para zarpar e izar velas. Y desta manera cumplióse el trato con el rey Muctezuma que nunca separóse de Morretti. Y del trato, donde tanto Dios Nuestro Señor puede ser servido y las reales rentas de vuestra majestad acrecentadas, suplico a vuestra sacra cesárea majestad las mande mirar, y con estas letras mil deseos de que pronto tales hazañas en tierras desconocidas contar en las pláticas con vuestra real alteza.

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