¿Sabías por qué nos crujen los huesos?

publicado el 9 Mar, 2017 Miniporques

La gran pregunta sería: «¿Quién no ha hecho por crujir los huesos de los dedos?» Ese chasquido que provocan las articulaciones cuando se produce el movimiento es común. Para entender por qué se produce ese ruido, hay que entender primero qué son y cómo funcionan nuestras articulaciones.

Las articulaciones son el punto de contacto de dos huesos (separados) que están unidos por tejidos y ligamentos. Todas las articulaciones están rodeadas por tejido sinovial, un líquido espeso y de color claro que lubrica a estas. Cuando estiras o doblas los dedos, se están forzando los huesos de la articulación a separarse. Esto provoca que también se estire la cápsula con el tejido que rodea la unión de los huesos, lo que conlleva que aumente su tamaño y, por consiguiente, disminuya la presión del fluido sinovial. Hay que destacar que dentro del tejido sinovial están disueltos varios gases que, con la disminución de la presión del fluido sinovial, se vuelven menos solubles y forman burbujas. Resumiendo: cuando se fuerzan los dedos a doblarse, la presión baja tanto que las burbujas de esos gases revientan produciendo el conocido chasquido. ¡Esos gases necesitan alrededor de media hora para volver a disolverse en el fluido sinovial!

Un consejo. Mientras no se manifieste dolor, el chasquido de las articulaciones es inofensivo; pero se recomienda no provocar ese ruido a propósito. Si el chasquido se acompaña con dolor o inflamación, suele indicar que hay algún problema mecánico dentro o alrededor de la articulación en cuestión, como un cartílago desgarrado o desgatado. Como siempre, en caso de duda, ¡consulta con tu profesional sanitario!

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