¿Sabías por qué el búcaro conserva el agua fría?

publicado el 18 Nov, 2015 Miniporques

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Los búcaros o los botijos son esos pequeños recipientes de cerámica, famosos desde el siglo de oro español y que tanta sed han sofocado en muchos jornaleros. Los romanos lo llamaban «buttis».

Muchos trabajadores del campo lo usan y seguro que en alguna ocasión has visto alguno y has escuchado el dicho: «¡eres más simple que el mecanismo de un botijo!» ¿Pero sabemos cómo funciona?

La palabra clave es: porosidad. El botijo no está totalmente cerrado, sino que está lleno de poros que le permiten «sudar» y que son realizados con mimo cuando se calienta la arcilla. El agua del interior se filtra por los poros de la arcilla y en contacto con el ambiente seco exterior característico del clima mediterráneo se evapora por esos minúsculos poros. Pero para pasar al estado gaseoso el agua necesita energía (calor) y puede tomarla del ambiente, pero también del líquido que queda en el interior, bajando así su temperatura.

Seguro que siempre lo has considerado algo muy básico, muy simple. Ahora sabes que su ingeniería es sencilla, pero sofisticada al mismo tiempo. ¡Las apariencias engañan!

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