Quinta carta secreta de Hernán Cortés

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Letra Enviada a su sacra majestad del emperador nuestro señor, por el capitán general de la Nueva España, llamado don Fernando Cortés, en la cual face relación de los acontecimientos de la grande y maravillosa y rica ciudad, llamada Temixtistan, edificada sobre una grande laguna; de la cual tierra es rey un grandísimo señor llamado Muctezuma; donde le acaecieron al capitán general de la Nueva España y a los españoles dignas cosas de oír. Antes de dar principio largamente a la relación del dicho Muctezuma y de la ciudad Temixtistan; principios necesarios para conocer donde se funda la principal causa desta carta, muy alto y poderoso y muy católico príncipe, invictísimo emperador y señor nuestro:

El capitán general de la Nueva España encontrabase solo y sentado en quel patio que tenía grandes estanques de agua, donde todos los linajes de aves de agua estaban; y para las aves que crían en el mar, estanques de agua salada tenían; y para aves de ríos, lagunas de agua dulce; sobre cada alberca y estanques destas aves había sus corredores y miradores muy gentilmente labrados donde quel rey tendría que ir para su recreo. Sin ánimo de mala educación por impaciencia al ver que gran pieza tardó quel rey Muctezuma en volver, el capitán general de la Nueva España levantóse de la silla y anduvo por quel lugar tan maravilloso con intención de explorar. Y quel patio tenía cuartos muy altos y con grandes espacios, y jardines muy frescos de grandes y coposos arboles y flores muy olorosas; tenía una muy grande huerta junto a la casa y sobre ella un mirador de muy hermosos corredores y salas, y dentro de la huerta una muy grande alberca de agua dulce, muy cuadrada, y alrededor un andén de muy buen suelo hecho de madera hacia la pared de la huerta va todo labrado de cañas y unas vergas, y detrás grandes arboledas y yerbas olorosas. Y había multitud de lugares con agua que traíanse para las fuentes, pilas, baños y caños que repartíanse para el riego de las flores y arboledas de quel lugar, y había tres significativas albercas de agua, en la del medio estaban en sus bordes tres gigantescas ranas esculpidas y labradas en la misma peña. Y en una de las ancas de las ranas reposaba una mujer bella y esbelta con nariz poco ganchuda, un rostro no cadavérico, rojos labios como bayas de fresno y ojos como dos luceros pasmosamente azules y una larga cabellera rubia, que con serenidad miraba al capitán general de la Nueva España. Levantóse del anca y con perpetua calma dirigióse a él; y Dios sabe que la mirada fue sin alevosía en su cuerpo desnudo y en su insinuante andar mas ese momento interrumpido fue por el rey Muctezuma que, para sorpresa del capitán general de la Nueva España, habló en idioma español cual nacido en el reino de su majestad nuestro señor. Quizás por el cansancio del viage del bosque o por la mala nutrición o por la sorpresa de que quel rey hablase en español o por esa dama irrumpa en el paisaje de quel lugar desconocido de señores de color de piel oscura tuvose que ir  la fuente central de quella alberca de agua y sentar en una de las ancas de las ranas. El rey Muctezuma acercóse al lugar y arrodillóse ante el capitán general de la Nueva España y esa mujer a espaldas de él permaneciendo de pie. Y el dicho Muctezuma pidióle ir a España en la nao de su alteza junto con su misteriosa amada que, según él, era regalo de los dioses, a cambio de entregar al reino español todo el oro y bienes de quellas tierras que él mandaba. Sin creerlo, el capitán general de la Nueva España pidió explicaciones ante semejante trueque. El rey Muctezuma empezó a sollozar y razón no faltabale. La mujer misteriosa, que atendía al nombre de Morretti y no era por sus gruesos morros, resaltaba en quel lugar por su piel blanca e iba ser mañana depredada por una misteriosa fiera para el beneplácito de quellos señores de Temixtistan; pensando que quien sea testigo de quello daráles poderes mágicos. Quella oferta suponíase irrechazable por cualquier cuerdo y trazóse un plan con el fin de sospechas no levantar. Y el capitán general de la Nueva España hizole la gran pregunta de cómo sabía hablar la lengua del reino de su majestad y contestóle que hubo otra visita de un medio español llamado Pedro Scotto apodado ‘el Almirante Colombo’, y lo de medio no era por su baja estatura sino por su apariencia y acento que delatabanle que no era hijo de Castilla. Fue él quien, en su secreta visita que conocían solo los hombres leales del rey y él, avisó al rey Muctezuma que iban a venir otra nao de su majestad del emperador nuestro señor. Mientras tanto, fray Israel de Cuchillejas, vestido de los mejores avíos y montado en un altar improvisado, bautizó, delante de quellos señores, en una misa muy solemne, a Lénia y al guía Honi Honi y luego hizole regalos, que Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz le daba de su gran bolsa para el rey Muctezuma en contra de su voluntad. Y hubo gran contento por fray Israel de Cuchillejas, Lénia y Honi honi que cantaron muy bizarramente e hicieron grandes fiestas ante tal bautismo, bajo la atenta mirada de muchos de quellos señores que pedían también bautismo con mucha devoción hincados de rodillas y fray Israel de Cuchillejas acudía, con lágrimas en los ojos, cómo Dios Nuestro Señor había hecho el milagro de esa multitud de señores que querían a nuestra religión convertirse. Y visto todo el prodigio, fray Israel de Cuchillejas, Lénia, Honi honi y todos los recién bautizados cayeron de rodillas imitando al fraile y este entonó el «Te Deum Laudamus» muy devotamente cantando. Y a oídos del capitán general de la Nueva España llegaron que fray Israel de Cuchillejas todo el día pasóse bautizando a muchos señores hasta que corrióse la voz de que a Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz no quedabanle más regalos por lo que luego a quellos señores pasóles la Fe y se retiraron todos y fray Israel de Cuchillejas quedóse muy enfadado en medio del agua y apesadumbrado y corrido de ver cuán poco consistente es la Fe humana. Y al salir el capitán general de la Nueva España habló del plan trazado con el rey Muctezuma con el maquinillero Javier de Carrillada y el timonero Daniel Deidad del Continente, junto con Honi honi y Lénia y pidió que fueran a Churultecal y trajeran a gran pieza del ejército de su majestad a Temixtistan y otros cuantos que fueran a preparar el desembarco de la nao. Y el capitán general de la Nueva España habló con fray Israel de Cuchillejas, que seguía muy malhumorado por lo acontecido, y el calafateador Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz del plan trazado para que mañana no hubiera ni un ápice de fallos.

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