¿Por qué comer despacio hace que adelgacemos?

publicado el 11 Ene, 2018 Miniporques

Si has acudido a algún dietista para intentar rebajar tu peso, seguramente una de las recomendaciones que te haya dado sea la de comer despacio e incluso ejercer un número mínimo de masticaciones por cada bocado -para asegurarse de que precisamente, comes despacio-. ¿Cuál es la razón de esta recomendación? La respuesta está en los procesos fisiológicos que regulan la sensación de saciedad.

Existen varios mecanismos por los que el cuerpo «avisa» al cerebro de que es el momento de detener la ingesta.

Uno de ellos es la distensión estomacal a medida que entra mayor cantidad de alimento, es decir, el «estiramiento» de las paredes del estómago -lo mismo que ocurre a medida que inflamos un globo-. El nivel de distensión se va trasmitiendo por nervios que van del estómago al cerebro, donde activa a distintas zonas cerebrales (como el hipotálamo, la corteza sensorimotora, la amígdala o la ínsula) encargadas de producir la señal de saciedad.

Estudios científicos recientes han establecido que otra de las señales implicadas en la sensación de saciedad es de naturaleza hormonal. En este caso, la ingesta de comida conlleva a la liberación de hormonas intestinales que actúan en el cerebro haciendo que se produzca sensación de saciedad.

La cuestión es que, sea cual sea el mecanismo que regule la producción de esta sensación de saciedad, esta señal requiere de un tiempo concreto para producirse -concretamente, se establece que se requieren aproximadamente 25 minutos para ser producida en el caso del ser humano-. Así, una ingesta acelerada de comida hace que, aunque hayamos ingerido suficientes calorías, aún no haya habido tiempo suficiente para producirse la señal de saciedad lo cual conlleva a que… ¡sigamos comiendo!

La sensación de saciedad además depende de si somos o no conscientes de la cantidad de comida que estamos ingiriendo y también, de nuestro propio estado emocional. Así, en personas en las que una crisis de ansiedad provoca una ingesta compulsiva de alimentos, debido a su estado emocional la persona no es capaz de percibir la sensación de saciedad que su cerebro intenta transmitirle.

Así que ya sabes, lo más sensato para comer lo que realmente se necesita es lo que tantas veces se ha repetido, el famoso comer con cabeza.

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