¿Por qué cerramos los ojos al estornudar?

publicado el 8 Feb, 2018 Miniporques

Hagan la prueba de intentar estornudar sin cerrar sus párpados en ningún momento. Si lo consiguen, quizás entren en el libro Guinness de los récords ya que sería toda una hazaña. De hecho, en la antigüedad se creía que si lo hacías, tus ojos podrían salir disparados por la presión muscular que se produce, de modo que el instintivo cierre de párpados sería una protección para evitar esta desagradable situación. En la actualidad, existe otra respuesta un poco menos escandalosa.

El estornudo es un mecanismo que poseen la mayoría de grupos del reino animal que permite expulsar cuerpos extraños de las vías respiratorias. De hecho, los mamíferos (salvo ballenas y delfines), las aves y los reptiles pueden estornudar. Sin embargo, los anfibios no pueden hacerlo ya que carecen de un diafragma que ejerza la fuerza muscular necesaria.

Debido a la función del estornudo, la evolución ha intentado evitar la entrada del material recién expulsado al cuerpo del individuo que estornudó. Durante un estornudo, una persona es capaz de liberar microorganismos y cuerpos extraños a una velocidad de hasta 150 Km/h y una distancia de hasta 6 metros… y algunos de los microbios patógenos -capaces de causar enfermedades- que podemos expulsar podrían volver a acceder al cuerpo ¡a través de los ojos! Por ello, el cerebro envía un reflejo nervioso (un impulso involuntario) a la musculatura de los párpados para cerrarlos durante el estornudo y disminuir la probabilidad de contagio por esta vía de entrada.

Así que ya saben, vuestros ojos quizás no salgan disparados, pero lo mismo cogéis alguna infección por intentar mantenerlos abiertos así que, os recomendamos que cerréis los ojos y renunciéis al récord.

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