Más allá de la biología: Nuevos estudios interdisciplinares

publicado el 28 Feb, 2014 Antropología Biología Evolutiva Blog

Hay dos formas de entender la biología: la visión científica y la filosófica. La primera se entiende como el estudio de los seres vivos. La segunda busca entender qué es la Vida, a veces a través del estudio de los seres vivos. Pero se puede ir más allá. Es posible estudiar los patrones comunes a los sistemas vivos y a los sistemas que no son tales. Podemos ir más allá de la biología.

Aparte de las ciencias (matemáticas, física, química), las técnicas (estadística, pericias de laboratorio y de campo) y las tecnologías derivadas de la investigación (biotecnología y biomimética, en general; ingeniería bioquímica e ingeniería genética, como ejemplo), la biología tiende a invadir cada vez más campos mediante el nacimiento de nuevos estudios de carácter interdisciplinar, dado que, según algunos, todo está conectado. Concretamente son afectadas las ciencias sociales, tales como la psicología, la sociología, la economía o la lingüística, pueden estudiarse desde una perspectiva biológica.

Los que hayan leído el libro “El gen egoísta”, de Richard Dawkins, entenderán el conjunto de las relaciones humanas como la lucha de nuestros genes por sobrevivir y replicarse, a despecho de las opiniones e intereses de sus portadores. El gen es un ser egoísta que sólo busca su propio beneficio y el cuerpo es sólo un subproducto circunstancial. Las ideas contenidas en este libro dieron un fuerte impulso a las recientemente nacidas sociobiología y psicología evolucionista. La primera fue acuñada el año anterior a la publicación de Dawkins en “Sociobiología: la nueva síntesis”, de Edward O. Wilson (1975).

La sociobiología entiende que el comportamiento social surge (en todos los animales, incluido el Homo sapiens) como una adaptación que hace primar la supervivencia del grupo por encima de la del individuo, lo cual es positivo para la especie. Así entiende (a diferencia de la sociología clásica) que el ser humano no es tan diferente de los animales, y conserva parte de su irracionalidad. La psicología evolucionista estudia al individuo y sus relaciones sociales desde  la óptica de los instintos del animal humano. Se dan explicaciones a la irracionalidad en base a Mecanismos Psicológicamente Evolucionados (EPM en inglés). Esto es: no se niega la existencia de los instintos primates en la persona.

Ambas visiones definitivamente rompen con el mito del animal humano como superior al resto de animales. Y ambas hacen sus experimentos a escala internacional, a fin de no atribuir los resultados a diferencias culturales.

Como algo llamativo sobre la psicología evolucionista, en el área de selección de pareja, podemos señalar que sus conocimientos son aplicados por casi todos los practicantes de la comunidad de seducción. Reconocidos artistas del ligue que la aplican y enseñan son Mystery (Erik von Markovik), Style (Neil Strauss), o Mario Luna (Luis Guerrero). Entre otras cosas, a las mujeres instintivamente les atraen los machos alfa. Esto es, los hombres con una actitud ganadora de “me voy a comer el mundo” y con destrezas de supervivencia en el entorno y poder sobre otros. Las mujeres valoran inconscientemente el potencial de supervivencia. Entre los hombres nos vemos instintivamente atraídos por hembras que muestren signos de ser fértiles. Por eso resultan atractivas las chicas en torno a veinte años (Buss, 1994), la proporción de ancho de cintura dividido por ancho de caderas de un 70% es preferida sobre otras proporciones, y es preferida una cara simétrica a una ligeramente asimétrica. Los hombres valoran el potencial de reproducción.

Algo que nos puede llamar la atención sobre la sociobiología es el número de Dunbar. Robin Dunbar, antropólogo y biólogo evolucionista, buscó en la literatura antropológica y etnográfica para realizar una especie de censo sobre tamaños de grupos sociales en las sociedades nómadas. Dunbar notó que los grupos caían dentro de tres categorías: de 30-50, 100-200, y 500-2500 individuos. Los tamaños de tribus y villas investigados por Dunbar también parecían aproximarse a este valor predicho, incluyendo 150 como el tamaño estimado de un poblado granjero de la era neolítica; 150 como el punto de quiebra y separación de un asentamiento de huteritas (los huteritas, junto con los amish o los menonitas, pertenecen al anabaptismo cristiano y llevan una forma de vida basada en la propiedad comunal y el absoluto pacifismo); 200 como el número máximo de académicos en la sub-especialización de una disciplina; 150 como el tamaño básico de una unidad militar profesional en la Roma antigua y en los tiempos modernos desde el siglo XVI. Dunbar estableció que el cerebro humano puede trabajar con un número inferior a 150 personas. Correspondientemente, sólo grupos bajo una intensa presión de supervivencia, como poblados de subsistencia, tribus nómadas y grupos militares pudieron, en promedio, alcanzar la cantidad de 150 miembros. Es más, Dunbar notó que tales grupos están casi siempre cerca físicamente. Un grupo disperso tendría menos lazos, al encontrarse sus individuos de forma menos frecuente. Por lo tanto, los grupos de 150 miembros sólo aparecerían debido a una necesidad absoluta; por ejemplo, a una presión económica agresiva. (Dunbar, 1998)

Volviendo al asunto principal: otro nuevo campo interdisciplinar, nacido bajo el auspicio del  libro “El gen egoísta”, es la “memética”. La memética es el estudio de los memes.

Un meme es, en las teorías sobre la difusión cultural, la unidad teórica de información cultural transmisible de un individuo a otro, o de una mente a otra, o de una generación a la siguiente. El meme aparece como el homólogo cultural del gen. La difusión de memes es la difusión de cultura, y su pervivencia es la pervivencia de la cultura. Este es el punto de vista de la memética. Las ideas pueden ser entendidas como memes, y la ideología  es como un “meme-complex” o “memeplex”: un conjunto de identidades culturales coherentes entre sí. Toda experiencia que pueda ser transmitida y alterada se puede entender como meme. La teoría deja de lado lo “inefable”, al no poder ser transmitido ni alterado. Algunos (de los muchos) científicos y teóricos fascinados por esta concepción funcional de la comunicación y el pensamiento humano son Susan Blackmore, Edward O. Wilson (el autor de “Sociobiología: la nueva síntesis”) y C. J. Lumsden.

Este patrón de heredabilidad, variación, y selección por parte del entorno, propio del darwinismo universal, puede también aplicarse a la economía.  Ejemplos de ello son “evolutionary economics” (economía evolucionista) y su estrechamente relacionada “behavioural economics” (economía del comportamiento). La “evolutionary economics” (término acuñado por primera vez por Thorstein Veblen) se encarga del estudio de la economía como un conjunto de patrones de negocio que evolucionan a lo largo del tiempo, mediante los mecanismos de replicación, variación y selección del entorno. La economía evoluciona, pues, con respecto a las tecnologías e ideas predominantes y mejor adaptadas. La segunda (economía del comportamiento) bebe directamente de la psicología para medir las decisiones económicas reales del individuo. Es decir: deja de suponerse, como en los modelos matemáticos clásicos, que el individuo es un experto en economía y toma sus decisiones en este terreno con rapidez y absoluta racionalidad. Al intervenir los sesgos cognitivos y las emociones, todos ellos MPEs (mecanismos psicológicamente evolucionados) en la toma de decisiones, se da una importancia real a la parte irracional del hombre, a su cerebro reptiliano. Aunque Joseph Schumpeter y otros autores han introducido ideas darwinianas en el campo de la economía, los personajes más destacados del momento forman parte de una constelación de autores tan amplia que no merece la pena ser escrita aquí. Ambos campos de estudio están aún en pañales y por lo tanto no muy diferenciados.

La lingüística también bebe de las aguas del darwinismo, concretamente con la Gramática Universal de Noam Chomsky. Chomsky revolucionó el campo de la lingüística teórica con la publicación de la obra “Estructuras sintácticas”, basada en su tesis doctoral (“Estructura lógica de la teoría lingüística”, que no sería publicada hasta 1975). Hasta entonces, se creía que la adquisición del lenguaje, como cualquier otra destreza humana, se producía por medio del aprendizaje y de la asociación. Pero Chomsky postulaba la existencia de un dispositivo cerebral innato (una especie de “órgano del lenguaje“), que permite aprender y utilizar el lenguaje de forma instintiva. Comprobó además que los principios generales abstractos de la gramática son universales en la especie humana y postuló la existencia de una gramática universal. Chomsky denominó gramática generativa al conjunto de reglas innatas que permite traducir combinaciones de ideas a combinaciones de un código. Fundamentó la hipótesis, ya existente, de que la gramática es un sistema combinatorio que permite construir infinitas frases a partir de un número finito de elementos mediante reglas diversas que pueden formalizarse. La nueva teoría consideraba que las expresiones (secuencias de palabras) tienen una sintaxis que puede ser caracterizada (globalmente) por una gramática formal; en particular, una gramática extendida por normas de transformación. Se les supone a los niños un entendimiento innato de la gramática común a todas las lenguas humanas.

Hasta ahora hemos visto que las ciencias sociales pueden en ciertos casos ser entendidas a través del darwinismo universal (heredabilidad, variación y selección) y sus consecuencias. El caso es que hay otros patrones, como son el de la homeostasis (“orden dentro del caos” característico de los sistemas vivos), la teoría ecológica de poblaciones y los algoritmos de expansión de las mismas, la convergencia evolutiva… todas estas y muchas más visiones están esperando a extenderse a nuevas ciencias, nuevos campos de experimentación y estudio.

A los biólogos nos corresponde esa tarea, porque estudiar es algo diferente de prepararse un examen, y no necesariamente ha de hacerse leyendo libros, sino observando la naturaleza. El mejor compañero de viaje es el método científico. La mejor guía, la curiosidad.

Bibliografía:
Blackmore, S.: “The meme machine”. Vol. 25, Ed. Oxford University Press, Oxford, Reino Unido (2000).
Buss, D.M.: “Evolutionary psychology: The new science of the mind”. Ed. Allyn & Bacon, London, Reino Unido (2008).
Chomsky, N.: “Syntactic structures”. Ed. Walter de Gruyter (2002).
Dawkins, R.: “The selfish gene”. Ed. Oxford University Press, Oxford, Reino Unido (1976).
Diamond, J.M.: “Guns, Germs, and Steel: a short history of everybody for the last 13,000 years”. Ed. Random House (1998).
Dunbar, R.I.: “The social brain hypothesis”. Brain 9: 10 (1998).
Guerrero, L.: “Sex code”. Ed. Nowtilus (2007).
Von Markovik, E.: “The mystery method: How to get beautiful women into bed”. Ed. St. Martin’s Press, London, Reino Unido (2007).
Strauss, N.: “The game: Penetrating the secret society of pick-up artists”. Ed. HarperCollins, New York, Estados Unidos (2005).
Wilson, E.O.: “Sociobiology: The new synthesis”. Ed. Harvard University Press, Harvard, Massachusetts, Estados Unidos (1975).
 
Recursos electrónicos:
Web de Biblioweb: http://biblioweb.sindominio.net/memetica/memes.html

1 comentario

  1. roberto dice:

    Interesante ensayo. sobre todo en lo de la gramatica generativa. Mi enhora buena a su autor.