Los fósiles que pisamos todos los días

publicado el 15 Feb, 2014 Blog Paleontología Tafonomía Turismo

  El paradigma de aficionado a la Paleontología es el de una persona que, mochila al hombro y martillo geológico en mano, escarba entre las rocas en busca de fósiles en algún yacimiento remoto. Una ciudad es un entorno artificial en el que el substrato rocoso ha sido recubierto con hormigón, asfalto y zonas ajardinadas. A primera vista, el medio urbano es el entorno menos adecuado para encontrar fósiles (exceptuando los museos, por supuesto), pero una mirada un poco más atenta puede hacernos cambiar completamente esta opinión.

  Por lo general, los edificios más antiguos de una ciudad están construidos con piedras naturales procedentes de canteras cercanas, de modo que sus paredes son un reflejo de la geología local. En la actualidad, pocos son los edificios que se construyen con piedra natural, pues resulta más económico y efectivo utilizar materiales sintéticos, como el ladrillo, el hormigón y el acero. Sin embargo, el gusto por lo natural perdura, así que las fachadas se siguen recubriendo con losas de piedra ornamental. Debido a que su función es principalmente estética, estas losas ornamentales tienen poco grosor, lo que hace posible la importación de piedras naturales procedente de canteras lejanas, con texturas y acabados al gusto del consumidor. La utilización de una gran variedad de piedras ornamentales, tanto locales como exóticas, ha convertido a las ciudades contemporáneas en auténticos museos geológicos en los que es posible encontrar todo tipo de rocas. Por ejemplo, se puede caminar sobre un pavimento de una calle formado por losas de caliza de diversa procedencia, con edades que oscilan entre el Devónico y el Cretácico (imagen 1).

  Muchas piedras ornamentales y de construcción son rocas sedimentarias, es decir, que se han formado a partir de la acumulación de sedimento en el fondo del mar, en un lago, en un río u otro medio similar. Este sedimento contiene con frecuencia las partes duras de los organismos que habitaban la zona, como conchas, huesos y otros restos esqueléticos. Si las condiciones en las que este sedimento se transforma en roca son las adecuadas, estos restos orgánicos pueden llegar a preservarse como fósiles corporales. También se consideran fósiles las evidencias indirectas de actividad orgánica, como las huellas y galerías conservadas en la roca. Todos estos restos fosilizados de organismos, cuando se conservan en el interior de rocas ornamentales y de construcción, se denominan habitualmente “fósiles urbanos”. Por ejemplo, os presento dos tipos de fósiles urbanos: conchas de bivalvos rudistas en la fachada de un comercio de Madrid (izquierda) y galería fósil en el pavimento frente a la fachada del museo Guggenheim de Bilbao (derecha) (imagen 2).

  ¿Qué tipos de organismos se pueden llegar a encontrar en un “yacimiento” de fósiles urbanos? Ciertamente, es muy poco probable descubrir huesos de dinosaurios, pues las rocas en las que se conservan los esqueletos de estos animales raramente se utilizan como material de construcción. La mayor parte de los fósiles urbanos se conservan en rocas calizas, generalmente de origen marino, por lo que la mayor parte de estos restos pertenecen a corales, bivalvos, gasterópodos (caracoles), cefalópodos (ammonoideos, ortoceras, etc.), equinodermos (erizos de mar, lirios de mar, etc.) y otros organismos marinos (imagen 3).

  Durante los últimos años, ha surgido un creciente interés por los fósiles urbanos como herramienta de divulgación. Aunque se encuentran fuera de su contexto geológico original, los fósiles urbanos permite acercar la Paleontología a un público urbano muy numeroso que vive ajeno a la riqueza fósil que, literalmente, pisa a diario. Muchas piedras ornamentales y de construcción con contenido fósil tienen un acabado pulido, lo que da lugar a excelentes secciones que permiten observar la estructura interna de los fósiles. Cuando el acabado de la piedra es más basto, los fósiles pueden conservarse como relieves que conservan la ornamentación original del organismo. Por ejemplo, os presento un molde del tronco o rama de una planta vascular carbonífera en un edificio de viviendas de Mieres (Asturias) (imagen 4).

  Las iniciativas para divulgar los fósiles urbanos se han materializado recientemente en forma de guías que describen los fósiles existentes en diversas ciudades, como Barcelona (Cornella i Solans, 2009), León (Castaño de Luis, 2011) y Burgos (Fernández, 2012). Fuera de España, merece la pena destacar las guías de varias ciudades francesas de Biotope – Muséum National d’Histoire Naturelle, así como la iniciativa de Van Roekel (2006) sobre los fósiles de las calles del centro de Amsterdam. La red también se ha convertido en una fuente de información esencial para descubrir fósiles urbanos y aprender a identificarlos, tanto en ciudades concretas (León, Washington) como zonas más amplias.

Bibliografía:
Castaño de Luis R. (coord.): «Fósiles urbanos de León – Recorridos paleontológicos desde el Campus de Vegazana hasta el Albéitar». Oficina Verde de la Universidad de León (2011).
Cornella i Solans A.: «Fòssils urbans – Barcelona». Il·lustre Col·legi Oficial de Geòlegs – Delegació de Catalunya (2009).
Fernández E. (coord.): «Geoturismo en la ciudad de Burgos – una guía de geología urbana para todos los públicos». Ed. Evergráficas, S.L. (2012).
Van Roekel A. (2006): «Discover Fossils in Downtown Amsterdam». De Vuurberg (2006).
 
Recursos electrónicos:
Web de He visto un fósil: www.hevistounfosil.com
Web de Fossils in the Architecture of Washington, D.C.: www.dcfossils.org

3 Comentarios

  1. Adrià dice:

    Muy interesante! Cada día se aprende algo nuevo.

  2. Km-130 dice:

    Y no sólo en las ciudades, en un pueblo pequeño también se encuentran cosas…
    http://www.km-130.blogspot.com.es/2012/11/geologia-contra-la-pared.html

  3. Un dia vi en una piedra en una casa (tipo la piedra marron de la izquierda) una concha!! Me quede muy sorprendido y no sabia si era natural o hecho por el hombre….
    Buen articulo! Impresionante!