La Flecha señala a la retama

publicado el 14 Abr, 2012 Blog Botánica Ecología

La Flecha Litoral de El Rompido (imagen 1) es una formación arenosa situada en el municipio de Cartaya (Huelva).  Está bañada por el Océano Atlántico y gran parte de ella está incluida en el Paraje Natural Marismas del Río Piedras y Flecha de El Rompido. Esta barra litoral de unos 12 km de largo y 300 – 700 m de ancho es muy activa, creciendo continuamente por adición de depósitos arenosos (42 metros/año desde 1956 a 2001). Aunque existen otros hábitats en ella, principalmente está formada por un gran sistema dunar con 360 hectáreas de dunas.

  Los estudios de tres científicos de la Universidad de Sevilla han desvelado un extraño comportamiento invasivo en una especie nativa de la zona, la retama blanca (Retama monosperma), y de ellos se derivan los datos y conclusiones aquí expuestos. En dichos estudios se han descrito 220 especies de plantas, de las cuales más del 80% son de dunas (Muñoz Vallés et al., 2009). Hay 9 tipos de hábitats presentes en la Directiva Hábitat europea y 16 especies/subespecies amenazadas y/o protegidas, como el tomillo carnoso (Thymus carnosus) que es un pequeño arbusto endémico del suroeste de la Península Ibérica en peligro de extinción en España donde sólo se encuentra en el litoral occidental onubense y cuya principal población está, precisamente, en la Flecha.

La retama blanca (Retama monosperma) (imagen 2) es el vegetal predominante en las dunas interiores, el hábitat más extenso en la Flecha. Esta leguminosa es un arbusto de arenales costeros de gran porte, endémico del suroeste de la Península Ibérica y noroeste de Marruecos y suele crecer en dunas estabilizadas o semiestabilizadas y arenales costeros. A pesar de tener distribución nativa en la zona y poder crecer de forma natural en ecosistemas dunares costeros, la primera descripción de la vegetación de la zona (San Miguel de la Cámara M., 1913) desvela que a principios del siglo XX no había retama en la Flecha. De hecho, el sistema dunar era muy móvil y con muy poca vegetación. Un siglo después, la planta ocupa 117 hectáreas y su población ha ocupado la Flecha creciendo de forma vertiginosa con un comportamiento invasor, con la consecuencia de provocar la fijación de dunas en toda la zona y dominando cambios importantes en el ecosistema (Muñoz Vallés S., 2009).

  Lo sorprendente de esto es que, a diferencia de comportamientos similares en especies exóticas introducidas, la especie en cuestión es nativa, es decir, que su distribución engloba la zona que ahora invade. Cabe preguntarse el por qué de este comportamiento cuanto menos curioso de esta especie, rompiendo el equilibrio existente en un ambiente que podría habitar de forma menos dominante. El origen de esta invasión parece provenir de una alteración del ecosistema, y no de la alteración del equilibrio natural producido por la introducción de especies exóticas. Cualquier acción externa puede romper dicho equilibrio, provocando en las especies cambios obligados y muchos de ellos impredecibles.

  Tras la primera descripción, los siguientes datos de vegetación en la zona son fotografías aéreas tomadas desde 1956 (imagen 3), en las que ya se observa retama en el centro de la Flecha. La planta debió establecerse, por tanto, en esas primeras décadas del siglo y todo indica que fue de la mano del hombre, ya que en esas décadas se realizaron plantaciones de varias especies, entre ellas la retama blanca, en ese sector de la costa para frenar el gran avance hacia el interior terrestre de las dunas (Kith Tassara, 1946), que amenazaban las viviendas y cultivos de los habitantes de la zona. Desde entonces se debió originar una población inicial de la especie, y a partir de entonces la evolución de ésta ha sido extrañamente veloz. En sólo 45 años la superficie de retama se ha multiplicado por 8 en la zona, pasando de 15 a 117 hectáreas actuales.

Si bien la retama blanca puede vivir en las exigentes condiciones de estas dunas y se desarrolla bien al tener mucho espacio libre en estos sistemas, conviviendo además con especies poco competitivas, la velocidad de su expansión no se podría explicar sin la ayuda de un gran dispersor: el conejo silvestre (Oryctolagus cuniculus) (imagen 4). Éste se alimenta de los frutos de retama en verano, cuando están presentes y escasea el pasto, defecando las semillas lejos de la planta madre y mejorando además casi al doble (del 13 al 24%) la germinación de semillas del arbusto, que por otro lado proporciona al conejo refugio bajo su copa, además de alimento (Dellafiore C.M. et al., 2006). Esta interacción es lo que ha facilitado a la retama avanzar a tal velocidad, siendo pues un factor fundamental en la expansión de la especie.

  Por otra parte la protección de la Flecha al prohibirse el pastoreo en la zona protegida también ha beneficiado a la retama, dado que se ha comprobado (Muñoz Vallés et al., 2011) que las cabras al alimentarse de frutos de esta planta destruyen la mayoría de ellos, disminuyendo mucho el número de semillas que la planta dispersa. De hecho, en zonas no protegidas con presión de pastoreo la expansión de la retama blanca es mucho menor.

La presencia de arbustos de retama (imagen 5) frena el viento y disminuye la movilidad de la arena, lo que lleva a la fijación de las dunas. Además, bajo su copa amortigua las temperaturas, baja la insolación y aumenta en el suelo la materia orgánica y los nutrientes (ya que es fijadora de nitrógeno). Así, cambia las condiciones del medio perjudicando a las especies de dunas presentes adaptadas a movilidad del sustrato, suelos pobres, etc. y permitiendo que se establezcan en el sistema especies propias de otros hábitats. Todo esto hace que el ecosistema cambie por completo.

En general estos cambios forzados por la retama son negativos para el sistema, ya que con ellos pueden perderse poblaciones clave como la de Thymus carnosus. Es más, las condiciones generadas por la retama ponen en peligro el ecosistema dunar costero de la Flecha, un tipo de hábitat escaso en el planeta y fuente de diversidad biológica. Por otra parte, las dunas costeras amortiguan los choques entre los mares y la costa, por lo que también son importantes para el ser humano, facilitando la vida en el litoral.

  La expansión de forma invasiva de esta especie, en definitiva, puede derivar en pérdidas de diversidad tanto a nivel de especie como de ecosistema, pérdida de valores biológicos y naturales  (además de paisajísticos y turísticos) necesarios y propios del litoral andaluz. La retama blanca podría convivir en esta zona con otras especies de dunas en un equilibrio con más diversidad y sin destruir ese valioso hábitat. La obligación del ser humano, no sólo como parte de la naturaleza sino también por su propio interés, es valorar y cuidar como se merece la gran riqueza natural de la Flecha y la vida que en ella se da. Va siendo hora de cuidar lo que nos rodea, que por suerte es fundamental para nuestra propia vida en la Tierra. Quizás volver al origen no sea retroceder.

Bibliografía:
Dellafiore C.M., Muñóz  Vallés S., Gallego Fernández J.B.: Rabbits (Oryctolagus cuniculus) as dispersers of Retama monosperma (L.) Boiss seeds in a Coastal Dune System. Ecoscience 13 (1): 5-10 (2006).
Gallego Fernández J.B., Muñoz Vallés S., Dellafiore C.M.: Flora y vegetación de la Flecha Litoral de Nueva Umbría (Lepe, Huelva). Ayuntamiento de Lepe, Lepe. 134 pp (2006).
Kith Tassara M.: El problema de las dunas del SO de España. Revista de Montes 11: 414-419 (1946).
Muñoz Vallés S.: Composición y estructura de la vegetación de la Flecha Litoral de El Rompido, Huelva: Estudio de la expansión de Retama monosperma (L.) Boiss. y su efecto sobre las comunidades del sistema dunar. Tesis doctoral, Universidad de Sevilla, Sevilla (2009).
Muñoz Vallés S., Gallego Fernández J.B., Dellafiore C.M.: Estudio florístico de la Flecha Litoral de El Rompido (Lepe, Huelva). Análisis y catálogo de la flora vascular de los sistemas de duna y marisma. Lagascalia 29: 43-88 (2009).
Muñoz Vallés S., Mancilla-Leytón J.M., Cambrollé J., Palacios-Rivera J., Martín A., Figueroa Clemente M.E.: Effects of goat’s passage on seed germination and survival of the native invasive Retama monosperma (L.) Boiss. En: Book of Abstract on the 12th European Ecological Federation Congress, Ávila, España (2011).
San Miguel de la Cámara M.: Las costas de la provincia de Huelva y sus variaciones en el periodo histórico. Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural 13: 434 – 468 (1913).

3 Comentarios

  1. Usuario* dice:

    Magnífico informe sobre ese «laboratorio natural» que es la flecha del Rompido. Veo que las publicaciones deben proceder de la tesis doctoral de Sara. Un buen trabajo de campo fue la base para tan brillante resultado.
    Pero no me resisto a precisar, como botánico que soy, que cuando se dice «se han descrito 220 especies de plantas», se quiere decir en realidad que se han encontrado o citado allí, pues la descripción de una planta se hace cuando se descubre una especie nueva (que no es el caso) o cuando hay que aportar datos descriptivos a una flora (que tampoco).

  2. Jesús dice:

    Toda la razón! Vaya, error de base. Gracias por la corrección 🙂 Efectivamente, las publicaciones proceden de la tesis de Sara y otros estudios posteriores derivados.

  3. Pues si se admite otra corrección, el rompido está situado en el municipio de Cartaya, de la provincia de Huelva.