La eterna batalla contra el picudo rojo

publicado el 2 Nov, 2011 Blog Botánica Zoología

La creciente demanda de palmeras para su uso ornamental ha permitido el florecimiento de numerosos viveros de palmeras y de nuevas plantaciones en toda la costa mediterránea. El problema ha surgido cuando se ha visto la necesidad de controlar determinadas plagas de palmeras en zonas urbanas requiriendo métodos más selectivos y eficientes y menos contaminantes para el medio ambiente.

En la actualidad, el picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) es la principal plaga de palmeras en el Medio Oriente y en el Mediterráneo (Llácer et al, 2009) y puede convertirse en una plaga, bastante seria, en América (EPPO, 2009). Esta especie se alimenta de los tejidos blandos de la mayoría de las palmáceas; pero la palmera canaria (Phoenix canariensis) es el huésped favorito del picudo rojo en la cuenca mediterránea (Abe et al, 2009).

Los adultos (imagen 1), de R. ferrugineus, son grandes gorgojos del color marrón rojizo de entre 3-5 cm de largo con un característico rostro curvado alargado. Las hembras ponen entre 300-500 huevos en la base de las hojas en orificios producido por ellas mismas en la búsqueda de alimento o bien aprovechando las hendiduras de las propias palmeras. Las larvas recién nacidas perforan el tronco hacia el núcleo de la palmera, crecen y vuelven a la base de las hojas para terminar su desarrollo pupando. Cuando salen de las pupas ya adultos, pueden permanecer dentro del mismo huésped (palmera), reproducirse hasta que ésta muera y buscar después otras palmeras o buscar, nada más salir de la pupa, nuevos huéspedes (Dembilio & Jacas, 2011).

El problema principal asociado al picudo rojo es la dificultad de detección en las primeras fases de infestación (Nakash et al., 2000) debido a que las palmeras recientemente infestadas pueden ser fácilmente confundidas como sanas (libre de plagas). Esta situación ha llevado a la dispersión extremadamente rápida del R. ferrugineus a lo largo de la cuenca mediterránea en los últimos años (EPPO, 2008).

Tanto es la gravedad del problema que la Unión Europea, en 2007, estableció medidas de emergencia para prevenir la introducción y propagación de esta plaga dentro de la Comunidad Eurοpea (OJ, 2007). Sin embargo, estas medidas no incluyen ningún “tratamiento de cuarentena” y este tipo de tratamientos aplicados a las palmeras importadas de manera rutinaria podrían mejorar considerablemente el control de esta plaga.

Los principales procedimientos para la eliminación de plagas de artrópodos se clasifican, en general, como tratamientos químicos y físicos. Los tratamientos químicos incluyen fumigantes, como el bromuro de metilo (CH3Br) y la fosfina (PH3). Concretamente, la fumigación con fosfina se mantendrá en un futuro inmediato como un importante y económico fumigante viable para el uso generalizado contra plagas de insectos (Bell, 2000).

En los últimos años, las palmeras importadas en contenedores, que llegan al puerto de Valencia, han sido, a veces, tratadas con fosfina como una medida de salvaguardia contra plagas como la del picudo rojo. Estas palmeras fueron inspeccionadas meses más tarde en viveros y no se detectaron efectos fitotóxicos. Un estudio midió la eficacia de este tratamiento químico (Llácer & Jacas, 2010) y los resultados demostraron que una dosis de 2 g*m-3 Eurofume® (producto que dará lugar a la fosfina) durante 3 días es suficiente para matar todas las etapas de R. ferrugineus (imagen 2). Además, este estudio demostró que, en otras plantas como las tomateras o flores de Pascua, la fosfina puede controlar la plaga sin dañar la calidad en los frutos. Sin embargo, todavía faltan ensayos específicos que determinen algún posible efecto fitotóxico, si los hubiera, en las palmeras (sobre todo en los frutos) para ser recomendada como remedio en contra de esta plaga.

Hay otro tratamiento para el picudo, como el uso de insecticidas sistémicos mediante inyección al tronco (llamado “endoterapia”) (imagen 3), que presenta las ventajas de que el insecticida entra directamente al vegetal sin ningún contacto con el entorno y que facilita su aplicación en plantas como las palmeras donde los tratamientos foliares resultan muy complicados debido a la altura que alcanzan. Estos tratamientos por inyección se han revelado eficaces en el control de diversas plagas, como la “procesionaria del pino” (Thaumetopoea pityocampa), y enfermedades como la “seca de la encina”. El problema es que estos dos últimos árboles presentan un sistema vascular (interior del árbol donde se distribuye agua y nutrientes) muy distinto de las palmeras y los ensayos que se realizaron con endoterapia dieron como resultados una ineficacia a la hora de combatir la presencia del insecto en el interior de la palmera (Hernández-Marante et al, 2003).

El uso de nematodos entomopatógenos podría ofrecer una alternativa interesante para el control de R. ferrugineus ya que son seguros para el medio ambiente y su coste sería bajo (Ehlers, 2003). La tercera etapa del juvenil (nematodo) sobrevive fuera del insecto (picudo rojo) y se puede buscar, activamente, nuevos hospedadores. Estos nematodos entran en el insecto por cualquier orificio de su cuerpo, como la boca o el ano, y crecen dentro de él en la llamada “etapa parasitaria” provocándole su muerte. El nematodo Steinerma carpocapsae (imagen 4) se engancha eficazmente a los huésped que pasan al lado suya convirtiéndole en uno de los nematodos más usado contra insectos de alta movilidad (García del Pino, 2006).

Los resultados de un estudio (Llácer et al, 2009) demostraron el potencial de S. carpocapsae para el control de R. ferrugineus en las palmeras infectadas. Este nematodo entomopatógeno no sólo infecta y mata a la larva de R. ferrugineus, sino también las otras etapas de este gorgojo como la pupa y el adulto. Además, S. carpocapsae no se queda en el exterior de la palmera esperando algún huésped, sino, más bien, penetra en la palmera buscando activamente larvas de este gorgojo. El problema reside en que estos nematodos duran dentro de las palmeras aproximadamente 2 semanas. Sin embargo, se podría aplicar este tratamiento en los períodos críticos de la plaga y proteger a las palmeras del feroz picudo rojo.

Actualmente, el país se encuentra en un estado de infestación generalizada de picudo rojo. Decenas de miles de palmeras han sido taladas en los últimos años, otras tantas reciben tratamiento y se desconoce cuántas agonizan bajo el ataque de este insecto que trae de cabeza a las administraciones públicas, científicos y profesionales de la jardinería. A día de hoy, el picudo rojo está ganando la batalla.

Bibliografía:
Abe F., Hata K., Sone K.: Life history of the red palm weevil, Rhynchophorus ferrugineus (Coleoptera: Dryophtoridae), in Southern Japan. Fla Entomol 92, 421-425 (2009).
Bell C.H.: Fumigation in the 21st century. Crop Prot 19, 563-569 (2000).
Dembilio O., Jacas J.A.: Basic bio-ecological parameters of the invasive Red Palm Weevil, Rhynchophorus ferrugineus (Coleoptera: Curculionidae), in Phoenix canariensis under Mediterranean climate. Bull Entomol Res 101, 153-153 (2011).
Ehlers R.U.: Entomopathogenic nematodes in the European biocontrol market. Commun Agric Appl Biol Sci 68:3-16 (2003).
EPPO: Data sheets on quarantine pests Rhynchophorus ferrugineus. EPPO (European and Mediterranean Plant Protection Organization). Bull 38, 55-59 (2008).
EPPO: First record of Rhynchophorus ferrugineus in Curaçao, Netherlands Antilles. European and Mediterranean Plant Protection Organization Reporting Service. Pests & Diseases (2009).
García del Pino F.: Los nematodos entomopatógenos, agentes de control de plagas. Publications de la Universitat Jaume I, Castellón de la Plana, 87-112 (2006).
Hernández-Marante D., Folk F., Sánchez A., Fernández-Escobar R.: Control del curculiónido ferruginoso de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus) mediante inyecciones al tronco y pulverización foliar. Bol San Veg Plagas 29:563-574 (2003).
Llácer E., Martínez de Altube M.M., Jacas J.A.: Evaluation of the efficacy of Steirnema carpocapsae in a chitosan formulation against the red palm weevil, Rhynchophorus ferrugineus, in Phoenix canariensis. Biocontrol 54, 559-565 (2009).
Llácer E., Jacas J.A.: Short communication. Efficacy of phosphine as a fumigant against Rhynchophorus ferrugineus (Coleoptera: Curculionidae) in palms. Spanish Journal of Agricultural Research 8(3), 775-779 (2010).
Nakash J., Osem Y., Kehat M.: A suggestion to use dogs for detecting Red Palm Weevil (Rhynchophorus ferrugineus) infestation in date palms in Israel. Phytoparasitica 28, 153-155 (2000).
OJ: Cοmmission Decision 2007/365/EC of 25 May 2007 on emergency measures to prevent the introduction into and the spread within the Cοmmunity of Rhynchophorus ferrugineus (Olivier) (notified under document number C (2007) 2161). Official Journal of the Eurοpean Uniοn L 139, pp. 24-27 (2007).

 

4 Comentarios

  1. Ony dice:

    La continua supervivencia del más fuerte: se les llama plagas y extinciones, y casi siempre andamos en los dos extremos.

    ¿Nos dominarán los picudos rojos en el futuro? X)

    [/broma]

    Los métodos que están usando para extinguir la plaga parecen ser poco dañinos, y menos mal, no esperaba que tuvieran tanto cuidado con eso.

  2. Álvaro dice:

    En Catania muchas palmeras están muertas o enfermas por esta causa, incluso he visto algún ejemplar de este insecto caminando por la avenida principal de la ciudad mientras yo paseaba.En la facultad de biología de aquí la sección de entomología tiene prestigio(dentro de lo que cabe en el bajo nivel que hay), podría preguntar si están haciendo algo al respecto en la ciudad.

  3. Vicente dice:

    Trabajo en mantenimiento de jardinería de un pequeño pueblo cercano a Valencia, y el problema está en que no hay una legislación que obligue a los propietarios de las palmeras a controlarlas. Nos matamos a tratamientos en los jardines del pueblo mientras una parcela llena de palmeras es foco continuo de picudo. Por otro lado, plantaciones poco controladas de palmeras y washingtonias, son otros reservorios silenciosos del picudo. Mientras los diversos focos no sean erradicados, de poco servirán las costosas partidas presupuestarias para inscticidas, porque en cuanto nos descuidemos, los picudos contraatacarán desde sus lechos de parcelas privadas. En la peste porcina se actuó de forma drástica. ¿Acaso tener una palmera en casa no exige cierta responsabilidad cuando su descuido afecta al resto de la ciudadanía?

  4. Oscar dice:

    Las palmeras son especies exóticas y no se debe invertir dinero público en su mantenimiento forzado contra la plaga. Es mucho más barato, sano y adecuado promover su sustitución por especies autóctonas y promover una jardinería integrada en la cultura y el paisaje rural