Incendios Veraniegos

publicado el 24 Sep, 2012 Opinión

Hace unas semanas un nuevo incendio se desataba en la provincia abulense de Pedro Bernardo, añadiendo una vez más a Ávila al largo listado de provincias que este verano han visto parte de sus tierras devastadas por una catástrofe que, aunque en ocasiones tiene su origen en la misma naturaleza (por ejemplo el caso antes mencionado, que se produjo por un rayo), las más de las veces viene provocada por la mano del hombre, bien por descuidos de excursionistas, bien por la acción de los pirómanos que al parecer abundan en nuestro país como cucarachas esperando ansiosos la llegada del período estival para hacer de las suyas, o bien, entrando ya en terrenos farragosos, propiciados por empresarios que persiguen ante todo edificar a cualquier precio, puesto que no podemos olvidar que todo terreno forestal desprovisto de acción antrópica está desaprovechado, con el dinero que daría el construir cuatro o cinco urbanizaciones en ellos. Girona, Toledo, Málaga… son solo algunos de los nombres que, entre muchos otros, salen a relucir por desgracia cuando nos ponemos a recordar esos campos en llamas que llenaban un par de minutos de los telediarios. Mientras tanto, el gobierno de la nación toma medidas tales como reducir el presupuesto de la lucha contra incendios (los tan necesarios y famosos recortes) o plantea posibilidades tan lógicas para el futuro como el que las personas en situación de desempleo contribuyan, desde su inexperiencia y desconocimiento sobre el particular, a sofocar los fuegos que se desaten, supongo que como vía alternativa para reducir el número de parados por medio de la asfixia y las quemaduras de tercer grado. La naturaleza siempre se acaba abriendo camino pero el daño está ya hecho, siendo las pérdidas en muchos casos irreparables, y aquí se incluyen a todos aquellos que perdieron la vida en las tareas de extinción. Desde Los Porqués de la Naturaleza solo podemos esperar que el próximo verano destaque por otros motivos, no por los consabidos incendios. Total, soñar es gratis…

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