Grandes migraciones: El Viaje de la Vida

publicado el 15 Feb, 2015 Blog Zoología

  Son muchas y muy distintas las especies de animales que realizan fascinantes viajes de ida y vuelta. Siempre han asombrado a la humanidad ya que  superan montañas, ríos, océanos e incluso continentes enteros. Todos aquellos que participan de este espectáculo de la vida lo hacen con el dramático sino de la supervivencia como telón de fondo.

Pero… ¿Qué es la migración? La migración se podría definir como el movimiento periódico de un animal desde la zona donde ha estado viviendo hacia un nuevo territorio y el posterior trayecto de vuelta al lugar de donde partió. Los individuos tienden a repetir sus rutas migratorias, generación tras generación, con una precisión pasmosa, viajando comúnmente en masa y alimentándose en exceso antes de la partida para acumular reservas que serán su seguro de vida. Además, los animales alteran su comportamiento poco antes de su marcha, conducta que en aves ha sido llamada zugunruhe, curioso término de origen alemán que surgiría de “zug”, movimiento y “unruhe”, inquietud.

Las migraciones estacionales son las que afectan a la mayor parte de los seres migratorios conocidos. Las poblaciones implicadas ocupan un territorio durante la época reproductora y cambian de hábitat para invernar, estando marcado el comienzo de los movimientos por la duración de los días, la temperatura, las lluvias o la cantidad de alimento disponible en un área. Por su parte, otras especies realizan migraciones reproductivas, volviendo al lugar donde nacieron para desovar, como es el caso de salmones o el cangrejo rojo de la Isla de Navidad (Australia) (imagen 1).

1. Cangrejos rojos

Un caso excepcional es el de la mariposa monarca (Danaus plexippus) en América, que necesita de varias generaciones para completar un solo ciclo migratorio, recorriendo en total más de 5000 km a través del sur de Canadá, Estados Unidos y México (Brower & Missrie, 1999). Sin embargo, el premio al animal que más kilómetros completa en su migración lo acapara el valeroso charrán ártico (Sterna paradisaea), un ave marina, de menos de 40 cm de longitud, que se mueve estacionalmente entre aguas frías del hemisferio norte, donde cría; y el extremo opuesto del planeta, la Antártida, pudiendo recorrer algunos individuos más de 80.000 km al año (Egevang et al., 2010). Las aves son las más reconocidas por sus travesías; pero sabemos que no son las únicas que emprenden extensos desplazamientos:

Todos los grupos de vertebrados y muchos invertebrados cuentan con especies migratorias. En el medio acuático, cetáceos, peces o tortugas atraviesan el planeta ayudados por las corrientes oceánicas. Los migradores terrestres, como anfibios en distancias cortas o grandes mamíferos en arduas rutas, viajan movidos a menudo por la falta de agua y alimento (imagen 2). Asimismo, algunas especies de murciélagos cubren grandes distancias en vuelo.

2. Ñus

Pero los protagonistas olvidados en la materia son, sin duda, los insectos. No solo la citada mariposa monarca sino muchos otros, como algunas libélulas, emprenden por todo el mundo expediciones increíbles. De hecho, descubrimientos recientes sugieren que la libélula Pantala flavescens podría completar una odisea de más de 3.500 km a través del Oceano Índico, volando desde el sur de India hasta el este de África aprovechando vientos favorables en lo que sería la mayor migración regular de un insecto conocida hasta ahora (Anderson, 2009).

3. Mariposa monarca¿Por qué mudar de casa cada pocos meses, o hacerlo para reproducirse? Esta es la pregunta que, durante décadas, los científicos han tratado y siguen tratando de responder para explicar el fenómeno de la migración. El descomunal gasto energético que supone para cualquier animal un desplazamiento de este tipo tiene que estar justificado en términos de éxito evolutivo para que esta estrategia se haya desarrollado en tal cantidad y variedad de formas animales. Las diferencias entre individuos migradores y sedentarios de la misma especie son sutiles y normalmente invisibles a simple vista; pero algunos estudios han demostrado su existencia al menos en la mariposa monarca (imagen 3) y en aves. En la primera, se encontraron variaciones genéticas relacionadas con una mayor eficacia en la función muscular del vuelo en las poblaciones migratorias con respecto a las sedentarias (Zhan et al., 2014), mientras que en las segundas varios rasgos heredables y relacionados entre sí están mucho más presentes en todas las aves migratorias (aún siendo especies distintas) que en sus parientes sedentarias (Tellería, 2004).

Todo apunta a que los individuos que una vez emprendieran los primeros viajes, movidos probablemente por circunstancias adversas, debieron obtener beneficios por ello en forma de supervivencia y reproducción, implantando con ello un precedente que sus descendientes debieron perpetuar gracias a la herencia genética de rasgos propicios y el aprendizaje de sus mayores.

Con respecto a la orientación del animal, el campo magnético de la Tierra, el firmamento o la posición del Sol parecen ser instrumentos en los cuales muchos animales se basan cuando emprenden sus migraciones, utilizándolos como brújula para reconocer su posición y la dirección de su movimiento. A esto se suma, en muchos casos, el uso de referencias físicas para orientarse. Accidentes geográficos como cordilleras montañosas, bosques o masas de agua que los animales recuerdan de una vez para otra. Asimismo, en muchos casos los individuos expertos, normalmente adultos, guían a los jóvenes novatos en su primera travesía. La capacidad innata de los recién nacidos para migrar en la dirección correcta, como es el caso de las tortugas laúd (imagen 4), así como la elección del momento adecuado o la habilidad para orientarse parecen estar regulados por ciertos genes (de Moles & de Oyarzábal, 2007). No obstante, aún se desconocen muchos detalles sobre los mecanismos que rigen estas capacidades en los diferentes seres migratorios.

4. Tortuga laúd

Si bien no se conocen con exactitud los mecanismos internos, sí que es evidente que las condiciones ambientales marcan el desarrollo del fenómeno migratorio. Aves que cambian el momento de partida, la distancia a recorrer o incluso dejan de migrar son muestras de que nuestros amigos alados están respondiendo ya a las aceleradas alteraciones en el entorno (Martin et al., M., 2014). Estos rápidos cambios en la migración o el ciclo vital -que ya están siendo estudiados en diversos grupos animales- traerán consecuencias aún impredecibles en los ecosistemas de todo el mundo. Dichas variaciones actúan, además, como indicadores del cambio global, por lo que el seguimiento de estos increíbles viajeros no sólo es un placer, sino una herramienta para conocer y tratar de mejorar el estado de nuestro planeta.

Bibliografía:
Anderson R.C.: “Do dragonflies migrate across the western Indian Ocean?”. Journal of Tropical Ecology 25(04): 347-358 (2009).
Brower L.P. & Missrie M.: “Para comprender la migración de la mariposa monarca”. 1857-1995. Instituto Nacional de Ecología (1999).
de Moles M.L.F. & de Oyarzábal A.: “Navegación animal” .Investigación y Ciencia 67 (2007).
Egevang C., Stenhouse I.J., Phillips R.A., Petersen A., Fox J.W. & Silk J.R.: “Tracking of Arctic terns Sterna paradisaea reveals longest animal migration”. Proceedings of the National Academy of Sciences 107(5): 2078-2081 (2010).
Martin B., Onrubia A. & Ferrer M.: “Effects of climate change on the migratory behavior of the common buzzard Buteo buteo”. Climate Research 60: 187-197 (2014).
Tellería J.L.: “Migración de aves en el Paleártico Occidental. Aspectos ecológicos y evolutivos”. En La ornitología hoy: Un homenaje al profesor Francisco Bernis Madrazo 109-126. Complutense (2004).
Zhan S., Zhang W., Niitepõld K., Hsu J., Haeger J.F., Zalucki M.P., Altizer S., de Roode J.C., Reppert S.M. & Kronforst, M. R.: “The genetics of monarch butterfly migration and warning colouration”. Nature 514(7522): 317-321 (2014).

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