Entrevista a Rafael Ruiz Gámiz

publicado el 15 Jun, 2013 Entrevistas

D. Rafael Ruiz Gámiz es podólogo por la Universidad de Sevilla, ejerciendo su actividad profesional en la Clínica Podológica “Asistencia Los Ángeles” en la ciudad de Córdoba. Con anterioridad a la podología, ejerció la carrera militar durante 20 años.

Desde 1994 al 1997, fue delegado de los estudiantes de la Escuela de Podología además de ser alumno interno en el Área de Ortopodología. Un año más tarde, participó como ponente en “Avances en Ortopodología” durante el III Encuentro Iberoamericano de Podología mientras trabajaba para el grupo de investigación de Podología I en la Universidad de Sevilla. En el año 2002, realizó un postgrado en Técnica ortopédica en la Universidad de Barcelona y publicó un trabajo de divulgación en podología con el nombre de “Alternativas en el tratamiento preventivo ortopodológico del H.A.V. (corrector de juanetes)” siendo este el primero de una larga lista de muchos.

Actualmente, Rafael es un experto universitario en podología quirúrgica del antepie, especialista en biomecánica del pie y director de instalaciones de rayos X. Está cruzando fronteras impartiendo y asistiendo a multitud de congresos y cursos nacionales, como la “Actualización en Pie Diabético”, e internacionales como el de “Especialización profesional en patología y cirugía del Hallux Limitus”.

1. ¿Por qué tras una larga carrera militar decidió comenzar en el campo de la sanidad?

Dejar la milicia, no fue decisión propia, sino imperativos de salud. El Tribunal Médico Militar dictaminó una inutilidad física para la profesión militar. Esto me incapacitaba para la vida militar; pero no para otras actividades con menor exigencia física. El motivo de inclinarme por una profesión sanitaria es el mismo que en su día, a mis 17 años de edad, me impulsó a la carrera militar y no es otro que la satisfacción de sentir que trabajas prestando un servicio a los demás.

2. De todas las ramas de la sanidad ¿Por qué eligió la Podología?

Estamos empezando a conocer y entender el pie y a poder prevenir y evitar algunas de las patologías que presenta.

La podología como carrera universitaria estaba comenzando. Aunque a día de hoy sigue estando muy verde y queda mucho por hacer, estamos empezando a conocer y entender el pie y a poder prevenir y evitar algunas de las patologías que presenta. Pero lo más bonito de esta profesión es que en la mayoría de las ocasiones el problema se le resuelve al paciente con la manipulación directa y no con medicaciones que harán el efecto a posteriori. De esta forma el agradecimiento de las personas es inmediato y la satisfacción personal muy grande.

3. ¿Cómo fue esa primera experiencia en la iniciación a la investigación?

No me considero en absoluto investigador. Si bien al comenzar la carrera colaboré en el Área de Ortopodología de la Universidad de Sevilla en el desarrollo de un dispositivo para realizar ortesis tipo Root  tomando el molde en espuma fenólica al que se le llamó torsionador. Posteriormente, he presentado y se me han publicado artículos; pero no considero fruto de investigación, sino de la observación y práctica diaria en consulta. Si que, poco a poco, he ido desarrollando, modificando y probando con mis pacientes las técnicas ortopédicas  que he considerado más oportunas y, afortunadamente, puedo decir que con buenos resultados.  Así pues lo que se me ha publicado es más un trabajo de divulgación que de investigación.

4. Después de su colaboración en  investigación y ante la posibilidad de ejercer como docente ¿por qué decidió dedicarse a la podología clínica?

Todo es bonito y apasionante si se hace con ganas e ilusión; pero no podemos hacerlo todo y tenemos que decantarnos por alguna opción concreta. Creo que en mi caso la culpa la tuvo mi primera paciente, la primera vez que con un bisturí me enfrentaba a una persona, ella estaba tranquila y confiada, ¡no sabía que era mi primera vez! La señora, sevillana, de 75 años de edad, no paraba de hablar  mientras yo manipulaba el bisturí. Me contó que al día siguiente tenia baile en la Residencia de Ancianos; pero que, aunque le gustaba mucho bailar, no podía por cómo tenía sus pies. La señora se marchó contenta y agradecida con una amiga que la había acompañado a la consulta. Yo estaba en 2º curso de carrera, solo tenía un día de prácticas a la semana. A la semana siguiente vino a la consulta la señora que había estado de acompañante (mi segunda paciente) y me dijo: “a ver si me deja los pies como a mi amiga, que estuvo bailando todo el día, y esta semana quiero bailar yo”. Esa satisfacción solo se obtiene en la clínica, por eso mi elección.

5. ¿Tiene pensado volver a realizar algún proyecto de investigación?

  Realmente no se trata de un trabajo de investigación, sino más bien de divulgación de las observaciones y experiencia contrastada en la consulta diaria. Concretamente, el hecho de las cirugía ungueal (uña encarnada) en muchas ocasiones se realiza para corregir el problema sin entrar a valorar en la génesis del problema. En la mayoría de los casos la causa de la uña encarnada se encuentra en un problema biomecánico, que puede ser corregido con el tratamiento ortopodológico adecuado sin necesidad de recurrir a la cirugía.

6. Normalmente cuando se habla de podología se piensa en el callista; quitar callos y cortar uñas. ¿Qué opinión le merece?

El callista ha desarrollado una labor encomiable durante mucho tiempo y es un referente de bien hacer que en absoluto se debe menospreciar, su trabajo quitando callos y cortando uñas, su experiencia, son la base a partir de la cual desde los años 90 se forman los primeros podólogos titulados universitarios. La formación de los podólogos actuales va mucho mas allá de la mera quiropodia (callos y uñas), entrando en profundidad en todas las afecciones del pie, tanto infecciosas, óseas, degenerativas y biomecánicas, todo ello abarcando todo tipo tratamientos manuales, físicos, ortopédicos medicamentosos y quirúrgicos.

7. ¿Cree que la sociedad está lo suficientemente informada sobre la salud del pie y sus patologías?

En la evolución humana, el paso de primate a bípedo, ha sido el último gran avance aún no finalizado. El pie se encuentra en evolución; con bastantes deficiencias y problemas, y por ello precisa de una atención específica.  Muchas de las patologías pueden evitarse con un tratamiento preventivo adecuado, principalmente problemas de origen biomecánico (juanetes, espolones, dedos en garra…)  así como problemas de pie diabético. Pero en la mayoría de los casos esta prevención no es posible, porque la falta de conciencia de la problemática en la sociedad, hace que los casos lleguen ya avanzados a la consulta.

8. En los últimos años se han puesto de moda ciertos locales que practican la ictioterapia. ¿Qué opinión le merece?

Cualquier método para eliminar las durezas ya sea químico o físico, puede ser valido siempre que no sea excesivamente agresivo y garantice una buena higiene, desinfección, esterilización… por tanto, si nos aseguramos que estos pecesillos se limpian correctamente sus dientes, sería correcto; pero como no sabemos qué pies han mordido con anterioridad, no lo veo adecuado.

9. ¿Qué puede decirnos acerca del pie diabético?

Desde hace varios años, me encuentro especialmente involucrado en este problema. Gracias a un convenio de colaboración firmado con el S.A.S. los pacientes con Pie Diabético son derivados a mi consulta, por lo que es una patología que trato constantemente.

La diabetes afecta a todo el organismo en general, pero existen órganos diana a los que afecta de forma especialmente grave. Vista, corazón, riñón, pies. En el caso del pie, la neuropatía (afectación del sistema nervioso, falta de sensibilidad)  y el déficit circulatorio provocado por la diabetes son el origen de una amplia variedad de lesiones, ulceras, deformidades, amputaciones e infecciones que por desgracia en ocasiones terminan con la vida del paciente. Por ello, es importantísimo insistir en la prevención desde un primer momento, puesto que es el único método eficaz para evitar estas fatales consecuencias.

10. Cirugía u ortopedia. ¿Qué tratamiento recomienda?

La biomecánica y la ortopedia van de la mano y una sin la otra no tienen validez.

Depende de la patología que tengamos que tratar. En el pie más del 90% de las intervenciones quirúrgicas se realizan para corregir deformidades (juanetes, dedos en garra, martillo…) que tienen su origen en un problema biomecánico. Este tipo de problemas son susceptibles de tratamiento ortopédico. Si este tratamiento es instaurado desde un principio y de forma adecuada la cirugía no tendría que realizarse.

Debo añadir que el tratamiento ortopédico no es tan fácil como en principio parece. Si no hay un estudio biomecánica previo y un diagnostico correcto del problema, el tratamiento fracasara. La biomecánica y la ortopedia van de la mano y una sin la otra no tienen validez. Por eso considero muy importante que el mismo profesional que realiza el estudio y diagnostico, sea el que realice el tratamiento ortopédico.

Todavía no hay comentarios