Entrevista a Pedro Diego Jordano Barbudo

publicado el 30 May, 2015 Entrevistas

Pedro Diego Jordano Barbudo es investigador en la Estación Biológica de Doñana (CSIC). Trabaja en el Departamento de Ecología Integrativa de dicho centro. Los trabajos del Dr. Jordano se centran en el conocimiento de la biodiversidad, especialmente en las interacciones ecológicas entre especies y, en concreto, en las interacciones mutualistas de plantas y animales para dispersión de semillas y polinización. En la XXVI edición de los Premios Rey Jaime I, Su Majestad la Reina Doña Sofía le entregó el Premio Jaime I en Protección del Medio Ambiente el año pasado.

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1. ¿Cuándo tuviste claro que la biología era tu vocación?

El momento exacto… no lo sé; pero hace muchísimo tiempo. Estaba en el colegio, tendría seis o siete años. He tenido siempre mucho interés en cualquier actividad relacionada con la ciencia. Recuerdo que tenía un pequeño laboratorio de química, me gustaban hacer experimentos, ya te puedes imaginar… pero me decanté por la biología rápidamente y específicamente por Historia Natural.

2. ¿Qué trabajo te llena más personalmente: aula, laboratorio o campo?

El campo. Sin duda. La verdad es que todos se complementan; pero si tuviera que hacer un ranking sería, primero, el campo, porque es el inicio de todo lo demás, es donde surgen las ideas, donde tienes los datos y la información y porque disfruto mucho estando y viviendo en el campo, es lo que más me llena. ¿Quiere eso decir que los otros no? No, sencillamente van a muy renglón seguido porque me gusta mucho el trabajo científico, el análisis de datos, escribir, leer, y disfruto también dando clases.

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3. Cuando no estás investigando, ¿a qué le dedicas tu tiempo?

Estoy dedicado al 100% a investigar. Todos mis hobbies tienen relación con la ciencia. Nunca me he planteado hacer otra cosa y no he necesitado personalmente un hobby, por ejemplo, como el teatro o una hermandad de una cofradía de Semana Santa (risas); o hacer otra actividad que no tenga nada que ver con la ciencia. Si hago algo que no tiene nada que ver con la ciencia, me noto una carencia personal. Noto que no me va bien, que no me gusta, incluso que no me atrae.

4. Desde una visión más familiar, ¿cómo recuerdas a tu padre Diego?

Mi padre era una persona que vivía por delante de su tiempo.

Lo recuerdo como una persona muy entrañable, una fuente continua de inspiración, un modelo y una persona absolutamente genial. Era una persona que vivía por delante de su tiempo, yo diría que el resumen que se puede hacer es que era un visionario. Era una persona muy inteligente y con una capacidad de trabajo extraordinaria. Yo he pensado muchas veces en: ¿qué era lo que más me gustaba de él? Y yo creo que es su visión, la capacidad de estar años por delante de nosotros, en términos de, por ejemplo, los avances de la ciencia o de informática. Te dabas cuenta de que él iba muy por delante y que luego además diferentes predicciones que tenía, se cumplían. ¡Era un renacentista! He tenido la suerte de conocer muchos colegas científicos y tener buenos amigos científicos. Y verdaderamente pocos como él… he conocido alguno pero con esa visión, conocimientos, cultura, esa capacidad “todoterreno” en el sentido intelectual… eso me parecía excepcional.

 5. ¿Por qué quisiste recalar en la Estación Biológica de Doñana y no en la universidad?

Yo creo que tiene que ver con cuestiones históricas de contingencia. La universidad siempre me ha interesado mucho y es una institución a la que admiro muy profundamente por muchas razones. Yo siempre lo digo: esa distinción que se hace mucho entre la universidad y CSIC es complemente ficticia, porque cuando yo he sido profesor y he hecho docencia, he dado muchas más clases que muchos amigos míos profesores que conozco en la universidad que tenían menos carga docentes que yo. Contestando a tu pregunta y no irme por las ramas, verdaderamente hubiera estado igual de contento en la universidad. Por aquel entonces, el CSIC quizás ofrecía la oportunidad de hacer verdaderamente lo que yo quería y luego con el tiempo me he dado cuenta que estando aquí también se podía dar clases en la universidad. Siempre me he preocupado mucho de construir puentes con la universidad porque, por razones históricas, también he considerado que la Estación Biológica de Doñana (EBD) ha estado históricamente muy apartada de la universidad y eso ya no es así desde hace bastantes años. Todos estamos en el mismo barco de la institución académica y eso lo tenemos que tener en la cabeza, no si somos del CSIC o de la universidad o no si somos de tal universidad o de tal otra.

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 6. ¿Qué opinión te merece la ciencia en España en la actualidad?

El nivel de la ciencia en España es excelente; pero está muy por debajo de lo que podría ser debido a la ausencia absoluta o carencias de política científica. Existió una política científica a principios de los años 80 cuando el primer gobierno socialista en el que verdaderamente se incorporaron gente muy visionaria, que venían de fuera y produjeron transformaciones bastante fundamentales en el sistema científico español. Pero creo que ningún gobierno, de cualquier signo, se ha caracterizado por un convencimiento de definir una política científica española, en términos de a dónde queremos llegar, cuáles son los mimbres mínimos que tenemos que garantizar para dar continuidad al desarrollo de la ciencia en España. No se apuesta por la ciencia porque no es una prioridad, y pienso que, por cuestiones históricas, nunca lo ha sido. Tal vez con la institución libre de enseñanza… sí lo fue; pero después de eso, ya se perdió y no se ha vuelto a retomar y yo creo que han sido muy dañinos los debates históricos entre la España profunda y la España más abierta y más visionaria que siempre se han puesto como dos extremos contrapuestos -cuando realmente no tienen porqué serlo-. Yo creo que la ciencia española es de las más creativas que hay ahora mismo en el mundo en términos de capacidad de innovación y capacidad de aportar ideas nuevas; pero falta apoyo, falta una identificación de que la ciencia sea absolutamente prioritario en un estado moderno que verdaderamente contribuya al estado de bienestar de la sociedad. No veo señales de que eso vaya a cambiar y es triste y paradójico porque, según la encuesta del CIS, lo primero que sitúa en términos de aceptación por los ciudadanos es la academia y el ámbito científico. La gente afortunadamente confía en la ciencia y considera como más prestigiosa la institución científica por encima de muchas otras.

7. Dentro de la biología, ¿por qué te interesa más la rama ecológica?

Por la amplitud de miras que contiene. A cualquiera que le apasione la Historia Natural, se siente más cómodo con la ecología porque es la ciencia que estudia nuestra “casa”, el planeta Tierra concebido como un sistema autónomo. A cualquier persona que le interese cualquier aspecto de la vida, en cualquiera de sus expresiones: desde microorganismos hasta animales superiores y/o plantas superiores, se siente más a gusto estudiando aspectos ecológicos.

8. Comparaciones a destacar sobre la biodiversidad entre Brasil y España.

Yo creo que la biodiversidad -de verdad- no diría que está concretamente en Brasil, sino que diría que en los trópicos. Cuando uno habla de biodiversidad, hay que irse allí porque es donde te das cuenta verdaderamente lo que es la biodiversidad de verdad. Es muy difícil elegir cuál de las dos me gusta más. Aunque yo creo que me quedaría con el Mediterráneo; pero también por cuestiones personales, porque es donde me he formado como biólogo y naturalista. Por ejemplo, yo veo un tucán y me emociono; pero veo también un petirrojo y me emociono igualmente ¿por qué? Porque me recuerda muchas cosas, muchas vivencias y es difícil de separar. Aun así, las biodiversidades de ambos países no son comparables, porque es eso: la biodiversidad es diversidad y, por tanto, quiere decir que las comparaciones ahí sí que son odiosas (risas). Porque claro, tiene esas componentes únicas de cada especie, de cada organismo, de cada genoma, tiene esas componentes únicas que es lo fascinante de la diversidad biológica.

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9. ¿Cuál es el trabajo/publicación de la que te sientes más orgulloso?

Pues probablemente tendría que buscar de los que se originaron con mi tesis doctoral. Quizás me quede con el trabajo de The American Naturalist: Conectividad y Asimetría de las interacciones biológicas (1987). Por varias razones: (i) se originó del trabajo de doctorado, que fue una cosa que casi desarrollé colateralmente, (ii) porque luego esa idea seminal que había ahí, de comprender las interacciones biológicas como redes complejas, encajarlas dentro del campo conceptual de las redes tróficas que había en ecología por aquel entonces e integrar ahí los mutualismos, por ejemplo, en las interacciones planta-animal, para mí supuso un reto intelectual muy interesante y, ahora visto en retrospectiva, estoy muy contento de ese trabajo porque era la idea seminal que luego nos ha inspirado para cosas en las que seguimos trabajando y hemos trabajado durante los últimos cinco años con redes complejas de interacciones, que es un campo muy activo y muy importante, y (iii) y no menos importante porque le envié un borrador de ese trabajo antes de enviar a publicar al Prof. Ramón Margalef y me lo revisó, todavía guardo el original de la carta -que es una maravilla-, que me envió con comentarios y correcciones.

10. ¿Qué consejos darías a los jóvenes investigadores en los tiempos que corren?

A los jóvenes investigadores les diría que disfruten haciendo ciencia.

Les diría que disfruten haciendo ciencia. Cuando disfrutas trabajando en ciencia y haciendo investigación, todo lo demás viene por añadidura. Es como decimos cuando trabajamos con redes complejas: “es una propiedad emergente”. Si trabajas bien en ciencia, los resultados vienen solos. Porque hay tantas cosas interesantes por hacer y tantas cosas nuevas que se pueden estudiar. Eso sí, requiere mucho trabajo. Lo más importante es disfrutar con el trabajo porque además el ser científico es lo mejor que tiene ya que es un trabajo vocacional y por eso no tiene hora.

Algunas de sus publicaciones recientes:
Rother, D.C., Pizo, M.A., Siqueira, T., Rodrigues, R.R., Jordano, P. 2015.Spatial and temporal discordance of seed-seedling shadows in the Atlantic forest hotspot: delayed effects of avian frugivores. PLoS One, 10(4): e0123346. 
Perez-Méndez, N., Jordano, P. and Valido, A.  2015.Downsized mutualisms: consequences of seed dispersers’ body-size reduction for early plant recruitment. Perspectives in Plant Ecology, Evolution, and Systematics, 17: 151-159. 
Valiente-Banuet, A., Aizen, M., Alcántara, J., Arroyo, J., Cocucci, A., Galetti, M., García, M., García, D., Gómez, J., Jordano, P., Medel, R., Navarro, L., Obeso, J., Oviedo, R., Ramírez, N., Rey, P., Traveset, A., Verdú, M., Zamora, R. 2015. Beyond species loss: the extinction of ecological interactions in a changing world. Functional Ecology, 29: 299-307. 
Trøjelsgaard, K., Jordano, P., Carstensen, D.W., and Olesen, J.M. 2015. Geographic variation in mutualistic networks: Similarity, turnover, and partner fidelity. Proceedings of the Royal Society, B, 282: 20142925.

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