Entrevista a Mariano Barbacid Montalbán

publicado el 15 Abr, 2017 Entrevistas

Mariano Barbacid Montalbán es Doctor en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense de Madrid. Además, es el director del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), ubicado en Madrid. Durante su período de postdoctorado, estuvo en Estados Unidos como becario y fue ascendiendo hasta director del departamento de oncología en el Instituto Nacional del Cáncer de Maryland.

Entre sus mayores aportaciones a la ciencia cabría destacar que consiguió aislar un gen humano mutado capaz de causar cáncer nunca antes aislado: el oncogén humano H-ras (en carcinoma de vejiga). Este hecho supuso un increíble avance para el estudio del cáncer en cuanto a las bases moleculares.

1. De sus recuerdos de niñez y adolescencia, ¿hubo alguien que le vinculó a la bioquímica?

Sí, por supuesto. Mi profesora de química en el bachillerato, Doña Carmen Michelena. Me regaló un pequeño libro de bolsillo que aún conservo titulado «Les Acid Nucleiques», que despertó mi interés por esta rama del saber.

2. ¿Cuándo decidió que se quería dedicar a investigar las enfermedades oncológicas?

Desde antes de mi etapa universitaria ya quise dedicarme a ello; pero en aquel momento no existían laboratorios de nivel trabajando en esta área en España. Por lo tanto, decidí primero formarme como investigador en el laboratorio del Dr. David Vázquez trabajando en los mecanismos de la síntesis de proteínas. Estudiar el proceso de la transformación celular como base de las enfermedades oncológicas vino después, al iniciar mi formación postdoctoral en los Estados Unidos.

Siempre he intentado aprender de los que han estado delante de mí, ya sea por experiencia, por méritos o por ambas cosas

3. ¿Quién ha sido o es su mayor apoyo? ¿Ha tenido o tiene algún ejemplo a seguir a nivel profesional?

A lo largo de mi carrera, ha habido muchas personas que han jugado un papel fundamental. Siempre he intentado aprender de los que han estado delante de mí, ya sea por experiencia, por méritos o por ambas cosas.

4. Ud. se puso al frente del novedoso Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) allá por 1998. ¿Qué le supuso al principio? ¿Qué camino había tomado el CNIO cuando llegó y si ha cambiado su rumbo en la actualidad?

Si me permite una puntualización, en 1998 no me puse al frente del CNIO ya que no existía. En ese momento, el CNIO era solo una idea en mi cabeza. El crear y poner en marcha un concepto nuevo de centro de investigación basado en el sistema americano adaptado a la idiosincrasia española. Desde entonces, el CNIO y yo hemos seguido el mismo camino hasta 2010 cuando decidí dejar la dirección del Centro para concentrarme en mis proyectos de investigación.

5. Siguiendo con esta idea, ¿le compensó a Ud. dejar lo que tenía en Estados Unidos para estar en el CNIO?

Por supuesto. Ver como lo que tan solo era una idea en 1998, se convertía en una década en uno de los 10 mejores centros de investigación del mundo en calidad científica entre más de 3.000 instituciones científicas según el SRI (por tamaño estábamos alrededor del número 500) es algo que no se puede pagar con nada y desde luego algo que no hubiera tenido la oportunidad de hacer si hubiera seguido en los Estados Unidos.

6. ¿Qué tres novedades han sido las más relevantes durante su carrera como investigador hasta ahora?

En primer lugar, el descubrimiento y aislamiento del primer oncogen humano. Después, colocaría el descubrimiento de los receptores Trk y su papel como receptores de las neurotrofinas, unas sustancias esenciales para el desarrollo del sistema nervioso. Y por último, el papel de las ciclina-quinasas en el control del ciclo celular. Aunque en ciencia, lo más importante siempre es lo que queda por descubrir.

No existe evidencia de que haya ningún alimento que prevenga el cáncer.

7. Numerosas investigaciones han puesto de manifiesto la influencia que ejerce la dieta en el desarrollo de determinados tipos de neoplasias (multiplicación o crecimiento anormal de células en un tejido del organismo). En este sentido, algunos alimentos previenen la enfermedad mientras otros constituyen una fuente de riesgo. ¿Por qué ocurre esto?

La verdad es que aunque se hable mucho de ello, el efecto de la dieta en el cáncer es mínimo. En primer lugar, no existe evidencia de que haya ningún alimento que prevenga el cáncer. Es cierto que hay ciertas correlaciones entre el consumo de carne roja y el cáncer de mama o entre la dieta de los japoneses y el cáncer gástrico, pero no dejan de ser correlaciones y en ningún caso se han encontrado las causas o los mecanismos.

8. A su juicio, y en relación a los tratamientos contra las neoplasias malignas, ¿Cuáles cree que son las líneas de investigación más prometedoras en la actualidad? ¿En qué se centran?

En las dos últimas décadas, se han desarrollado los llamados «tratamientos selectivos» (targeted therapies, en inglés) contra múltiples dianas moleculares implicadas en distintos tipos de cáncer, así como la inmunoterapia basada en los inhibidores de los llamados «checkpoints» que controlan la función de los linfocitos T.

9. ¿Qué opinión le merece la investigación científica en España? Si Ud. pudiese hablar con algún líder político, ¿qué reformas específicas en política se podría hacer para mejorar la situación de ciencia en España?

Hace unos meses, en una declaraciones a la Fundación Lilly que recogió le diario El Mundo, resumí la situación diciendo que la investigación científica en España estaba moribunda. Dado que desde entonces no se ha tomado ninguna medida para paliar la situación, es evidente que sigue y seguirá moribunda.

10. Muchos jóvenes científicos se está yendo de España para hacer ciencia en otros países. ¿Qué mensaje le mandarías?

Pues que se adapten lo mejor posible a la forma de vida de aquellos países donde les hayan dado oportunidades para investigar y que se apliquen al máximo para destacar en sus respectivos campos. Cuanto mejor les vaya profesionalmente menos echarán de menos a España.

Algunas de sus publicaciones más destacadas:
Reddy E.P., Reynolds R.K., Santos E., Barbacid M. (1982). A point mutation is responsible for the acquisition of transforming properties by the T 24 human bladder carcinoma oncogene. Nature, 300(5888), 149-152.
Zarbl H., Sukumar S., Arthur A.V., Martin-Zanca D., Barbacid M. (1985). Direct mutagenesis of Ha-ras-1 oncogenes by N-nitroso-N-methylurea during initiation of mammary carcinogenesis in rats. Nature, 315(6018), 382-385.
Barbacid M. (1987). Ras genes. Annual review of biochemistry, 56(1), 779-827.
Klein R., Jing S., Nanduri V., O’Rourke E., Barbacid M. (1991). The trk proto-oncogene encodes a receptor for nerve growth factor. Cell, 65(1), 189-197.
Lamballe F., Klein R., Barbacid M. (1991). trkC, a new member of the trk family of tyrosine protein kinases, is a receptor for neurotrophin-3. Cell, 66(5), 967-979.
Malumbres M., Ortega S., Barbacid M. (2000). Genetic analysis of mammalian cyclin-dependent kinases and their inhibitors. Biological chemistry, 381(9-10), 827-838.
Hennessy E.J., Sheedy F.J., Santamaria D., Barbacid M., O’Neill L.A. (2011). Toll-like receptor-4 (TLR4) down-regulates microRNA-107, increasing macrophage adhesion via cyclin-dependent kinase 6. Journal of Biological Chemistry, 286(29), 25531-25539.

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