Enfermedades tropicales desatendidas

publicado el 15 Ene, 2013 Blog Fisiología Zoología

  Actualmente, la crisis económica global que azota a nuestras familias es, con mucha diferencia, el tema más recurrente en las calles, en la mayoría de hogares y en los boletines de noticias que vemos y oímos cada día. A pesar de ello, existen otras cuestiones de las que desgraciadamente la gente no habla y que apenas se oyen en los medios.

  En la grandilocuente Declaración del Milenio publicada en el año 2000, se recoge como uno de los objetivos indispensables para alcanzar un mundo más justo y próspero es la batalla contra el SIDA, la malaria y otras enfermedades. Grandes esfuerzos financieros se han realizado desde entonces para hacer frente al SIDA y la malaria, lo que contrasta con la escasez de recursos destinados a la lucha contra esas “otras enfermedades”. En particular, entre esas enfermedades se encuentran las llamadas Enfermedades Tropicales Desatendidas (o Neglected Tropical Diseases, en inglés), una lista de 13 infecciones parasíticas y bacterianas bastante desconocidas en el primer mundo entre las que se encuentran la ascariasis, la lepra y la filariasis, entre otras. El propósito de este artículo es dar a conocer un poco estas enfermedades y su situación actual.

  Se estima que más de más de la mitad de la población mundial se encuentran en riesgo de padecer alguna de estas infecciones, viviendo la mayoría de ellas bajo umbrales de pobreza extrema. Además, la distribución de estas enfermedades es muy amplia (imagen 1). A largo plazo, conllevan a la inhabilitación de los afectados y por ende, a una mayor pobreza. Esto se debe a que pueden producir malformaciones, problemas durante el crecimiento y desarrollo durante la infancia, complicaciones en el embarazo, etc., lo cual incapacita a los afectados para trabajar o poder desenvolverse con normalidad (Hotez et al., 2007).  Además, predisponen a las personas que las sufren a padecer cáncer, epilepsia (Molyneux & Malecela, 2011) y otros desórdenes mentales debido a factores como exclusión social y política, acceso reducido a servicios sociales y de salud, falta de oportunidades educativas y de empleo, etc. (Litt et al., 2012). Así, aunque el número de muertes anuales sea menor que los del SIDA, si ampliamos la estadística a los daños derivados de la pobreza que ocasionan, se dibuja un panorama de extrema dificultad para el desarrollo de las zonas afectadas. Por si fuera poco, en muchos casos, dichas enfermedades coexisten con el SIDA, la malaria o la tuberculosis. Por tanto, las Enfermedades Tropicales Desatendidas constituyen uno de los mayores problemas de salud del mundo actual.

  A continuación, se exponen, a modo de ejemplo, dos de estas enfermedades para ilustrar sus rasgos generales: la oncocercosis humana y la ascariasis.

  Por un lado, la oncocercosis en humanos está causada por un parásito denominado Onchocerca volvulus que se distribuye en gran parte de África y en muchas zonas de América latina. Este parásito posee un ciclo de vida que se desarrolla en dos fases: La fase de larva (en la que el parásito no se reproduce) se desarrolla principalmente en una mosca llamada simúlido. La mosca se encarga de transmitir la infección y por ello se le denomina “vector”. La fase de adulto (fase reproductiva) sólo se produce en nódulos subcutáneos de humanos. El ciclo de vida de este parásito (imagen 2), por tanto, atraviesa varias fases con dos hospedadores (organismos a los que infecta) distintos.

  Cuando una mosca de la familia de los simúlidos pica a una persona infectada, el insecto ingiere microfilarias, que son las larvas microscópicas que producen los adultos. Las microfilarias crecen y se desarrollan en el interior del simúlido y luego migran al aparato bucal del mismo. Cuando el simúlido portador pica a una persona, le inyecta las larvas y éstas se acumulan en nódulos subcutáneos (imagen 3A) dando lugar a su forma adulta y reproductiva. El macho es mucho más pequeño que la hembra y ésta es capaz de producir hasta 1600 microfilarias por día. Las microfilarias tienden a acumularse en los ojos de los afectados (imagen 3B) y producen lesiones en la piel (imagen 3C). Cuando un nuevo simúlido pica a la persona infectada, el ciclo comienza de nuevo (Vivas-Martínez et al., 2007).

  Esta dolencia ha sido tratada con diversos compuestos como la ivermectina o la dietilcarbamacina, que afectan al metabolismo del parásito dando como resultado la desaparición de la enfermedad en la zona afectada en cuestión (Hotez et al., 2007)

  Por otro lado, la ascariasis es una enfermedad que afecta a áreas tropicales y subtropicales o con condiciones de higiene deficientes. Se produce por la ingesta de agua o alimentos contaminados con huevos del helminto Ascaris lumbricoide y suele ser más frecuente en niños (Maguire, 2009).

  Durante su ciclo vital (imagen 4), los adultos copulan en el intestino dando lugar a una producción de huevos desorbitada (2000 huevos/día). Los huevos de esta especie constituyen estructuras de resistencia y son expulsados en las heces del individuo enfermo con lo que pueden llegar a campos de cultivo si se usan como abono, por ejemplo, o a ríos tras las lluvias. La larva se desarrolla en el interior del huevo y tras ser ingerida, se distribuye a través de órganos como el hígado y los pulmones antes de llegar a su destino, el intestino delgado (imagen 5A y 5B), donde alcanza la madurez sexual y comienza la producción de huevos para un nuevo ciclo (Muller, 1975).

  Debido al paso de los parásitos a través de múltiples estructuras del cuerpo, producen obstrucción de las vías biliares, neumonías y bloqueos y orificios en el intestino. Asimismo, sus síntomas más característicos son la expulsión de gusanos en las heces y a través de la boca y las fosas nasales (imagen 5C).

  Al igual que en el caso anterior, existen tratamientos eficaces para tratar esta infección pero, a pesar de ello, más de mil millones de personas la padecen (Kazura, 2007).

  Como conclusiones, cabría destacar que a pesar de existir herramientas efectivas respecto a los costes para combatir e incluso erradicar las Enfermedades Tropicales Desatendidas (lo cual no ocurre en el caso de otras enfermedades como la malaria), la escasez de recursos de las zonas afectadas y la ignorancia indiferente de los dirigentes del primer mundo impiden alcanzar dicho propósito. Asimismo, el sector privado limita sus inversiones en investigación debido a la falta de expectativas de futuros beneficios (Steven et al., 2012). La falta de información y de campañas de sensibilización en los países desarrollados, además, hacen un flaco favor a la causa y por ello la difusión de esta situación en los países del primer mundo se hace fundamental.

  Así que pensad que algunos se reirían si supieran a lo que aquí llamamos “crisis”.

Bibliografía:
Ault, S.K., Nicholls, R.S., Saboya, M.I.: The Pan American Health Organization’s role and perspectives on the mapping and modeling of the neglected tropical diseases in Latin America and the Caribbean: an overview. Geospatial Health, 6: 7-9 (2012).
Hotez, P.J., Molyneux, D.H., Fenwick, A., Kumaresan, J., Sachs, S.E., Sachs J.D., Savioli, L.: Control of Neglected Tropical Diseases. The New England Journal of Medicine, 357: 1018-27 (2007).
Kazura, J.W.: Nematode infections. Cecil Medicine. 4, Elsevier (2007).
Litt, E., Baker, M.C., Molyneux, D.H.: Neglected tropical diseases and mental health: a perspective on comorbidity. Trends in parasitology, 28, 195-201 (2012). 
Maguire, J.H.: Intestinal nematodes (roundworms). Mandell, Douglas, and Bennett’s Principles and Practice of Infectious Diseases. 2, Elsevier (2009).
Molyneux, D.H.:  “Neglected” diseases but unrecognised successes-challenges and opportunities for infectious disease control. Lancet, 364: 380–83 (2004).
Molyneux, D.H., Malecela, M.N.: Neglected Tropical Diseases and the Millennium Development Goals-why the “other diseases” matter: reality versus rhetoric. Parasites & Vectors, 4: 234-247 (2011).
Muller, R.: Worms and disease: A Manual of Medical Helmintology. 2, Medical Books Li-ited (1975).
Vivas-Martínez, S., Grillet, M.E., Botto, C., Basáñez, M.G.: La oncocercosis humana en el foco amazónico. Boletín de Malariología y Salud Ambiental, 1: 1-34 (2007).

2 Comentarios

  1. !! Es increíble que nuestro mundo continúe funcionando alrededor del COSTO – BENEFICIO y por ello se sigan desatendiendo, en pleno siglo XXI, enfermedades que contribuyen a la mortalidad de nuestros congéneres.

    Esto es un arma de doble filo porque …. ¿Quién garantiza que con el cambio climático, la movilidad entre las diferentes regiones del mundo, los países mas ricos no se lleguen a ver afectados ???????

  2. ¡Muchas gracias por compartir contenido acerca de las Enfermedades Tropicales Desatendidas!

    Desde la Fundación Anesvad seguimos trabajando para que el derecho a la salud real para tod@s: http://www.anesvad.org/es/enfermedades-tropicales-desatendidas/

    ¡Un saludo!

    Fundación Anesvad