En busca de los últimos koupreys

publicado el 30 May, 2014 Blog Zoología

Sergio Álvarez López es Licenciado en Biología por la Universidad de Oviedo y blogmaster de «En la Frontera de lo Desconocido«, donde escribe sobre curiosidades y misterios de la ciencia, centrándose especialmente en temas de biología animal, peculiaridades de la zoología y criptozoología. Puedes seguirlo en @sergio203bio.

  El kouprey o buey gris camboyano (Bos sauveli), Urbain, 1937, es probablemente una de las especies animales más escasas y enigmáticas del mundo. Su nombre significa “toro de bosque” en khmer  (idioma de Camboya) y a pesar de que el último avistamiento de un ejemplar tuvo lugar en los años 80 del pasado siglo, el hecho de que aún en la actualidad aparezcan ocasionalmente informes de la venta de cuernos y cráneos del animal en diversos mercados del sureste asiático, lleva a muchos a pensar que los últimos individuos de la especie sobreviven en los bosques más recónditos de la zona.

Aunque se tenían noticias de él desde finales del siglo XIX (probablemente fue Campbell en 1860 quien primero informó sobre su existencia) el kouprey no fue descrito e incluido en la clasificación zoológica hasta 1937. Desde esa fecha tan sólo ha sido visto un puñado de veces. La especie fue nombrada en honor al Dr. R. Sauvel, quien previamente había capturado en la provincia de Preah Vihear (Camboya) el joven macho que sirvió para hacer la descripción. Este ejemplar fue enviado por el propio René Sauvel al parque zoológico parisino de Vincennes, en el que vivió durante cinco años hasta que murió de inanición durante la ocupación alemana de Francia en la Segunda Guerra Mundial (imagen 1).

El status taxonómico del kouprey siempre ha sido discutido. Algunos zoólogos han propuesto incluso que no se trata de una especie real, sino de un híbrido entre el banteng (Bos javanicus), el cebú (Bos primigenius indicus), el gaur (Bos gaurus) o el búfalo de agua (Bubalus arnee). Sin embargo, gracias a los trabajos de investigación realizados, pocas dudas se tienen hoy en día acerca de la validez de esta especie. En este sentido es especialmente relevante el estudio llevado a cabo por Alexandre Hassanin y Anne Ropiquet en 2007, en el cual compararon ocho secuencias diferentes de ADN nuclear y mitocondrial del kouprey con las secuencias homólogas de sus parientes más cercanos (los miembros de los géneros Bos y Bison) con el fin de aclarar el grado de parentesco entre estas especies de bóvidos. La conclusión a la que llegaron estos autores es que la hipótesis de que el kouprey sea el resultado de hibridación debe ser rechazada, demostrando que es una especie válida cuyo pariente más cercano es el banteng de Java (Bos javanicus javanicus).

El kouprey alcanza una longitud de 220 cm, hasta 190 cm de altura en los hombros y aproximadamente entre 700 y 900 kg de peso. Su cuerpo es muy estrecho, las piernas son largas y son características su joroba y su “papada”, la cual en algunos machos puede llegar a tocar el suelo. Es posible diferenciar ambos sexos por la forma de los cuernos. En los machos son parecidos a los de un toro doméstico, llegando a alcanzar 80 cm de longitud. Los cuernos de la hembra son mucho más pequeños y se encuentran retorcidos en sus puntas formando una especie de espiral. La cola de estos animales es considerablemente más larga que la de sus parientes el gaur o el banteng y más espesa en su terminación (imagen 2).

Se tienen pocos datos acerca de la biología y ecología del kouprey. Forman pequeñas manadas de hasta 20 individuos, compuestas principalmente por hembras y terneros. Estas manadas son guiadas por una hembra en solitario y se dividen y reagrupan constantemente, pudiendo mezclarse temporalmente con bantengs y búfalos acuáticos. Los machos forman pequeñas manadas de solteros y los más viejos es frecuente encontrarlos solos. Se piensa que el kouprey se ha vuelto una especie nocturna para evitar el contacto con los humanos. Pasa la mayor parte del día en la profundidad de los bosques abiertos de dipterocarpáceas (los cuales constituyen su hábitat ideal) para pastar en las praderas cercanas por la noche. Pueden moverse hasta 15 kilómetros cada noche en busca de nuevos pastos, charcas donde beber o para evitar las áreas inundadas por las lluvias. Durante los días calurosos de la estación seca es frecuente que descansen tumbados en la espesura del bosque, hábito que reducen en la estación lluviosa para evitar ser molestados por las moscas. Los patrones estacionales de migración de la especie no han sido estudiados a fondo, pero hay indicios de que las manadas se desplazan a mayor altitud durante la estación lluviosa.

El apareamiento tiene lugar en abril, naciendo un solo ternero por parto entre diciembre y febrero. Al nacer los terneros son de color marrón, volviéndose grises con los años, pero manteniendo el vientre y las piernas de un tono más claro. Los machos vuelven a cambiar su color en la madurez a negro o marrón muy oscuro. Las hembras abandonan la manada para dar a luz. Se desplazan a zonas de vegetación densa aptas para proteger a sus terneros y vuelven a reunirse con el grupo un mes después. La longevidad de estos animales se estima en unos 20-25 años en estado salvaje.

El área de distribución del kouprey se extiende por la zona fronteriza entre Camboya, Vietnam, Laos y Tailandia, aunque la mayor parte de avistamientos se han producido en el primero de los países citados, donde es considerado un símbolo nacional (imagen 3).

Casi todos los datos que se conocen de la biología y ecología de este animal proceden de las observaciones de campo del biólogo estadounidense Charles Wharton. En 1951 Wharton lideró una expedición de 90 hombres en Camboya en la que consiguió observar hasta una docena de manadas diferentes del animal. A aquella expedición debemos la única filmación en vídeo existente hoy en día de esta especie. Estimó que sobrevivían unos 500 ejemplares en libertad. En 1964 otra vez Wharton lideró una expedición con la misión de capturar al animal para su cría en cautividad. Hasta cinco koupreys fueron capturados, pero el resultado final fue desastroso ya que dos de ellos murieron y los otros tres consiguieron escapar. Durante la segunda mitad de los años sesenta diferentes expediciones a la zona consiguieron observar varias manadas y tomar la única fotografía del animal en libertad hasta la fecha. En 1982 fue vista una pequeña manada de koupreys en las montañas que hacen de frontera entre Camboya y Tailandia. El seguimiento de dichos animales tuvo que ser suspendido cuando una mina antipersona de las numerosas sembradas durante los conflictos bélicos de la zona hirió gravemente al guía del equipo. A partir de la década de los ochenta no se ha producido ningún encuentro directo entre el hombre y el kouprey, al menos que se tenga noticia. Se han seguido realizando expediciones, incluyendo el uso de “cámaras trampa” y avionetas para sobrevolar la zona de búsqueda pero sin resultados positivos (imagen 4).

La mayor amenaza para el kouprey siempre ha sido la caza, tanto para consumo local como para el comercio (especialmente de sus cuernos y cráneos). Otra amenaza importante es la pérdida de hábitat debido a la extensión de las tierras de cultivo, la minería y la industria maderera. También hay que destacar las desastrosas consecuencias que podría tener sobre las ya de por sí diezmadas poblaciones del kouprey la transmisión de enfermedades por parte del ganado doméstico.

La especie está listada en el Apéndice I de CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) y catalogada en la categoría de “Peligro Crítico de Extinción” por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). No quedan koupreys en cautividad aunque los bueyes domésticos de Camboya podrían aún portar parte de sus genes.

Estas son las únicas imágenes en vídeo que se conservan del kouprey. Fueron filmadas en una de las expediciones de Wharton en la década de los 50.

Bibliografía:
Hassanin, A., Ropiquet, A.: «Resolving a zoological mystery: the kouprey is a real species». Proc. R. Soc. B 1627(274): 2849-2855 (2007).
Buchholtz, C.: “Cattle”. In B. Grzimek (ed.), Grzimek Encyclopaedia of Mammals. Volumen 5. New York. McGraw-Hill (1990).
 
Recursos electrónicos:
Web de La Lista Roja de la UICN: www.iucnredlist.org
Web de ARKive: www.arkive.org
Web de Wild Cattle Conservation: www.wildcattleconservation.org

2 Comentarios

  1. Cada vez tenemos menos animales y más contaminación… Si se llevaran a cabo más programas de recuperación de especies por parte de los gobiernos nos concienciariamos del grave problema.

  2. Kouprey dice:

    Buen artículo, duro,pero es la nefasta realidad que nos ha tocado vivir. Dirán que soy pesimista pero creo que la humanidad se acerca a su propia extinción, saludos.