El verdadero final de Ötzi

publicado el 9 Oct, 2011 Arqueología Blog Paleontología

El 19 de septiembre de 1991, Helmut y Erika Simon, dos excursionistas que estaban de vacaciones, se encontraban en los Alpes de Ötztal, a 3210 metros de altura, cerca del límite entre Austria e Italia.

Helmut estaba caminando por delante de su esposa Erika cuando vio algo. Al principio, pensó que ese “algo” era solamente la basura que dejan otros excursionistas descuidados; pero cuando él y Erika se acercaron, se dieron cuenta de que era el cuerpo de una persona tumbado boca abajo en el frío hielo.

Preocupados por el hallazgo de un desafortunado escalador de montaña, Helmut tomó una foto del cuerpo (imagen 1).

Tanto Helmut como Erika no querían que  este suceso interrumpiera sus vacaciones con informes policiales; sin embargo, después de caminar por la montaña durante una hora, se detuvieron en un albergue rústico para tomar algo de beber. En ese momento, decidieron denunciar ese hallazgo a Markus Pirpamer, director del albergue. Éste llamó a las autoridades que, al día siguiente, llegaron al lugar donde se encontraba el cuerpo.

Aunque, a priori, los policías creyeron también que eran restos de un excursionista muerto hace varios años, lo que este derretimiento de la nieve había revelado era uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del mundo

A ese “Hombre de Hielo” lo llamaron Ötzi (“Momia de Similaun” o “Frozen Fritz”) y es la momia humana natural más antigua conocida. Actualmente, su cuerpo es exhibido en el Museo de Arqueología del Sur del Tirol en Bolzano.

Ötzi, fue un habitante de los Alpes italianos del 3.300 a.C. (aproximadamente en la Edad del Cobre europea) de 1,59 m de altura y de casi 50 kilos de peso. Los paleontólogos lo clasifican, primero, como “momia natural” porque el cuerpo no ha sido alterado por ritos funerarios y, segundo, como una “momia húmeda” ya que las células del cadáver han conservado la humedad suficiente para permitir investigaciones científicas.

Durante los últimos 20 años el cuerpo ha sido objeto de múltiples análisis, que han concluido en torno a la causa de su muerte que Ötzi recibió un golpe en la cabeza, y luego una flecha atravesó su tórax, la que le habría provocado una hemorragia que finalmente le causó la muerte entre los hielos que conservaron su cuerpo momificado.

Recientemente, en un estudio, se demostró que Ötzi sufrió una herida profunda en su mano derecha (Nerlich et al., 2003). Además, se identificó, en su axila izquierda, una punta de flecha que, probablemente, fue la causa de su muerte debido a que produjo una laceración en la arteria branquial acompañada de una hemorragia aguda. Al mismo tiempo, se ha detectó en la espalda: una pequeña herida que fue identificada como la entrada de la punta de la flecha y dos puntos, de color marrón oscuro en la piel, en la columna vertebral. (Imagen 2).

Detectadas las zonas de las lesiones, se procedió a hacer biopsias para un posterior análisis histológico e inmunohistoquímico.

Para ello, se realizaron rehidrataciones de las zonas con cuidado e imbibiciones en parafina para analizarlo histológicamente (como ya se han realizado en otros tejidos de momias). Además, se hicieron tinciones histoquímicas y detecciones de eritrocitos mediante inmunotinción para la glicoforina-C.

Como resultado se postuló que la herida en la espalda (la entrada de la punta de la flecha) surgió antes de morir y que el corte en la mano derecha lo tenía varios días antes de su muerte. Los dos puntos, de color marrón oscuro, en la columna vertebral no revelaron ninguna reacción vital por lo que parece representar que son meros artefactos post-mortem.

En conclusión, este estudio proporciona una evidencia inequívoca de que Otzi (imagen 3) recibió un disparo de flecha con la consiguiente hemorragia mortal intratorácica. Aunque hay varias teorías sobre su muerte, la más reconocida es que Otzi fue asesinado, sufriendo una muerte lenta y agónica por asfixia y/o desangramiento.

Aun así, todavía hay algunos misterios que se ciernen sobre la momia: ¿de quién huía?, ¿quién cometió el crimen?, ¿tuvo descendientes?, ¿sufría enfermedades que también padece el hombre actual?. Los científicos han descifrado el 95% de su ADN y es posible que pronto puedan responder a algunas de estas preguntas.

Bibliografía:
Chamberlain T.: New iceman is fit, nearly naked – and too old?. National Geographic Daily News (2011).
Nerlich A.G., Bachmeier B., Zink A., Thalhammer S., Egarter-Vigl E.: Ötzi had a wound on his right hand. Lancet 362:33 (2003).
Nerlich A.G., Peschel O., Ergarter-Vigl E.: New evidence for Ötzi’s final trauma. Journal of Intensive Care Medicine 35:1138-9 (2009).

1 comentario

  1. margarita dice:

    que esta bn explicado es la mejor pjina