El sapo corredor

publicado el 30 Sep, 2014 Blog Zoología

Macarena Rodríguez Fuentes es estudiante en biología por la Universidad de Córdoba y blogmaster de “Macarena Rodríguez“, donde escribe sobre los animales y naturaleza con espectaculares fotografías. Puedes seguirlo en @MacarenaAnimaux.

  El sapo corredor (Bufo calamita) es una especie monotípica del género Epidalea. Es un anfibio anuro de la familia Bufonidae. Tiene entre 5 y 6 centímetros de longitud. Muy raramente alcanzan los 12 centímetros. Las tallas de las poblaciones ibéricas son algo mayores que las centroeuropeas, a excepción de la población de Doñana donde se observa un fenómeno de enanismo. Es de aspecto robusto, con las pupilas horizontales, el iris verdoso. Las glándulas parótidas productoras del veneno se encuentran detrás de los ojos, muy marcadas y paralelas una respecto de la otra. Es característico de la especie una fina raya dorsal amarilla o de color claro, y que se aprecia ya en los renacuajos recién metamorfoseados. Dorso con manchas verdes de contorno no bien definido sobre fondo ocre mostrando un diseño de «camuflaje» Los machos tienen los brazos más robustos y las patas más largas que las hembras, además, durante el celo presentan callosidades en los dedos y un saco vocal desarrollado de tonalidades violáceas o rojizas. Sus patas son cortas pero fuertes (imagen 1), por lo que le impiden saltar; pero pueden realizar rápidas carreras, de ahí el nombre común de la especie.

El canto de los machos de sapo corredor se puede oír a más de un kilómetro de distancia. Es muy hábil para cavar y se entierra durante el día en la tierra arenosa. Además de cavador es un gran trepador. Es nocturno o crepuscular, y poco acuático fuera de la época de celo.

Hábitat y distribución: no muestra preferencias ambientales muy marcadas (imagen 2), aunque abunda más en medios abiertos, con poca vegetación, cálidos, secos y terrestres. Solo requiere lugares acuáticos para reproducirse, aunque sean de gran estacionalidad. Tiene una amplia distribución por casi toda Europa. En la Península Ibérica falta en la línea costera cantábrica (Cantabria y Asturias) y en algunas zonas de Pirineos, Aragón y Extremadura.

Alimentación: Es omnívoro en estado larvario y carnívoro de adulto, se alimenta de invertebrados (imagen 3). Por experiencia, puedo decir que hay excepciones, como chinches, por tener un sabor muy fuerte, e insectos de coloración roja y negra como los coccinélidos (mariquitas). Cuando prueba uno de estos insectos y ve que no les gusta, los escupe. Se alimentan fundamentalmente de artrópodos: formícidos, coleópteros (en su mayoría crisomélidos), larvas de varios insectos, dermápteros, ortópteros, hemípteros, miriápodos, escorpiones, dípteros, tipúlidos…

Ciclo de vida: El período reproductor no es continuo y está muy asociado con los episodios de lluvia, va desde finales de marzo hasta principios de junio, mientras hibernan bajo piedras o agujeros. Los huevos son puestos por la hembra dispuestos en largos cordones gelatinosos. Los renacuajos se desarrollan con rapidez ya que los huevos son puestos en puntos de agua que terminan secándose. Nacen con 0,35 cm y alcanzan los 3 cm al final de su desarrollo. Tras la metamorfosis su longitud hasta los 1,3 cm, momento en el que abandonan el agua, pudiendo ser menores si la charca se deseca antes. Son de color negro por el dorso y grisáceos por el vientre, con manchas blanquecinas al final del desarrollo debido a la transparencia de los intestinos. El espiráculo es recto, dirigido hacia atrás y se encuentra en el lado izquierdo. La cola es redondeada (imagen 4). Sufren una metamorfosis hasta llegar a adultos. Las hembras son algo mayores que los machos.

Conservación: Es beneficioso por la gran cantidad de insectos nocivos que destruye, aún así se encuentra catalogada en la lista roja de especies amenazadas de la UICN. Sus mayores amenazas son la pérdida de hábitat (imagen 5) en general y la reducción del hábitat de ribera por construcción de diques y escolleras y acidificación del medio acuático por lluvia ácida y otros factores de polución.

Bibliografía:
O’Shea M., Halliday T., Avery R.: “Reptiles y anfibios”. Omega (2001).

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