El dodo (Raphus cucullatus) era un ave no voladora extinta endémica de las Islas Mauricio, situadas en el océano Índico. A pesar de que coexistió con los humanos durante casi un siglo en su isla natal (las Islas Mauricio) antes de su extinción en algún momento cerca del final del siglo XVII, muchas funciones importantes del dodo (Raphus cucullatus) se desconocen (Hume, 2006), lo cual no es sorprendente ya que ningún naturalista tuvo la oportunidad de estudiarlo durante ese período. Incluso una característica básica como la masa corporal de un adulto de este animal es, todavía, un tema de discusión. Esta cuestión está íntimamente ligada a la “hinchada” apariencia del dodo en muchas ilustraciones contemporáneas, que han llevado a la suposición común de que se trataba de un pájaro muy gordo y pesado. De hecho, no existe un registro fiable de la masa real de un dodo. Historias contemporáneas de las tripulaciones de los barcos cuentan de que se saciaban con sólo unos pocos dodos. Esta idea ha contribuido de que los dodos podrían ser aves muy voluminosos. Herbert, en 1634, señaló que “algunos pesan menos de cincuenta libras” (50 libras equivalen a 22,6 Kg). Este peso considerable ha sido aceptado por muchos autores posteriores, en particular, por Strickland y Melville (1848), que pensaban que “el grueso de la Dodo debía haber sido enorme”. Por otra parte, los escritos de Herbert “tienen una tendencia a la exageración”. Cincuenta libras, o alrededor de 22 kg, es el peso medio de un ñandú común (Rhea americana) (Folch, 1992).
Actualmente, está ampliamente asumido que el dodo no era tan voluminoso como se muestra en el cuadros de Roelandt Savery (imagen 1) (Ziswiler, 1996), debido, en parte, a otras ilustraciones contemporáneas del dodo, en particular, a la miniatura del siglo XVII por el artista indio Mansur (imagen 2) (Iwanow, 1958), mostrando un pájaro más delgado, más realista (Lüttschwager, 1961). Sin embargo, la masa corporal real de un dodo seguía siendo desconocida.
Para estimar la masa corporal de un dodo adulto se basó en la longitud del fémur, de la tibia y del metatarso. Para ello, se utilizó una recta de regresión especial (Zeffer et al., 2003), utilizando las extremidades inferiores de los huesos y longitud de las patas frente a la masa corporal de 323 especies de aves de 74 familias. Se tuvieron en cuenta el fémur, la tibia y el metatarso porque están bien representadas en las colecciones de huesos de dodos.
El dodo es la triste síntesis de la extinción antropogénica actual, desaparecido sin apenas haberlo conocido. Para mí es un animal especial…, pude ver restos de sus plumas en el museo de historia natural de Marsella y restos óseos y cáscaras de sus huevos en el museo de Historia natural de Paris…,
Saludos