Dieta vegana en el embarazo

publicado el 15 Dic, 2017 Blog Fisiología

En los últimos años el número de personas que han decidido adoptar una dieta exenta de productos de origen animal ha aumentado (Lantern, 2016) (imagen 1). Tiempo atrás era impensable o casi imposible seguir este tipo de dietas puramente vegetales, que eliminan cualquier producto procedente de los animales -incluso aquellos que no suponen la muerte del mismo-; pero, actualmente, los supermercados y tiendas se están abriendo a estos nuevos consumidores incorporando productos estrictamente vegetales a su catálogo. Desde que se empezó a investigar la relación entre la dieta y la salud de las personas se ha hablado de los peligros de las dietas ricas en grasas o proteínas, ofreciendo como alternativa la incorporación de verduras, frutas y legumbres en grandes cantidades. El resultado fue el aumento del consumo de alimentos vegetales y la restricción de los cárnicos. De esta manera, se popularizó la dieta vegetariana entre aquellas personas preocupadas por su salud y se empezó a estudiar sus posibles beneficios (Melina et al., 2016). A posteriori, vino el auge de la dieta vegana o vegetariana estricta (imagen 2), cuya adopción es debida a dos causas principalmente: (i) ética -para tratar de hacer el menos daño posible a los animales y al medio ambiente- o (ii) salud. Sin embargo, ¿es la eliminación total de productos animales tan saludable como pensamos?

Dentro de la dieta vegana no es extraño que la persona padezca carencias, especialmente de vitamina B12 (Pawlak et al., 2013), calcio, hierro, aminoácidos esenciales (lisina, metionina y triptófano) y ácidos grasos Ω6, cuando no se presta atención a la planificación de las comidas o se ignoran los suplementos alimenticios. Estas carencias se deben principalmente a que la dieta es baja en dichos nutrientes -aminoácidos esenciales, vitamina B12 y ácidos grasos-, o porque los vegetales contienen una alta concentración de inhibidores de su absorción -como sucede con el calcio y hierro-. En este tipo de dieta, la planificación de las comidas, así como el uso de suplementos, es esencial, a fin de evitar carencias y mantener un estado nutricional óptimo. La falta de nutrientes prolongada en el tiempo provoca que el cuerpo esté sometido a un estrés que conlleva al deterioro de la salud pues el cuerpo lanza una respuesta metabólica para obtener aquello que necesite de las reservas, músculos, huesos o incluso órganos. Este estrés metabólico puede llegar a interrumpir aquellas funciones que no son esenciales para la supervivencia del individuo, siendo el ejemplo más claro la alteración del sistema reproductor.

Esto se agrava en el caso de las mujeres, especialmente de las embarazadas, pues sus requerimientos energéticos y nutricionales aumentan para asegurar que el descendiente se desarrolla correctamente y el embarazo llega a buen término. En las gestantes vegana con carencias de nutrientes se compromete la salud del feto y de la madre, provocando en los casos más graves desarrollo de enfermedades crónicas durante infancia o adultez del descendiente, malformaciones corporales, retrasos en su desarrollo físico o mental, y hasta abortos (Martínez-Pais, 2017). No obstante, varios estudios demuestran que la dieta vegana es segura durante el embarazo, pero solo cuando la madre consume suplementos y sigue una dieta perfectamente planificada (Piccoli et al., 2014; Piccoli et al., 2015; Attini et al., 2016). En la actualidad se está investigando la incidencia de hipospadia -malformación en la que la uretra se abre en la base del pene en lugar de en la punta- en neonatos varones de madres veganas, pues parece que el alto consumo de fitoestrógenos -compuestos vegetales parecidos a las hormonas sexuales femeninas- provocan una alteración en el eje hipotálamo-hipofisario-gonadal, comprometiendo el correcto desarrollo de su sistema reproductor (Wocławek-Potocka et al., 2013; Botta et al., 2014; Samtani et al., 2014; Pistollato et al., 2015).

Para finalizar hay que señalar que cualquier dieta representa un peligro para la salud si no se presta atención a los alimentos consumidos. Sin embargo, debido a las peculiaridades de la dieta vegana, el control que la mujer debe ejercer sobre su alimentación es mayor que en otros tipos de patrones alimenticios, prestando especial atención en el caso de un embarazo, y recurriendo a nutricionistas o médicos cuando se sospecha de padecer una deficiencia. Cubiertos todos los requerimientos nutricionales, la dieta vegana es igual de segura que cualquier otra alimentación.

Bibliografía:
Attini R., Leone F., Parisi S., Fassio F., Capizzi I., Loi V., Piccoli G. B.: Vegan-vegetarian low-protein supplemented diets in pregnant CKD patients: fifteen years of experience. BMC Nephrology 17: 132 (2016).
Botta S., Cunha G.R., Baskin L.S.: Do endocrine disruptors cause hypospadias? Translational Andrology and Urology 3(4): 330–9 (2014).
Martínez-Pais M.: Impacto de las dietas restrictivas sobre la fisiología endocrina femenina (Trabajo Fin de Grado). Universidad de Sevilla (Facultad de Biología), Sevilla (España) (2017).
Melina V., Craig W., Levin S.: Position of the Academy of Nutrition and Dietetics: Vegetarian Diets. Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics 116(12): 1970–1980 (2016).
Pawlak R., Parrott S., Raj S., Cullum-Dugan D., Lucus D.: How prevalent is vitamin B12 deficiency among vegetarians? Nutrition Reviews Vol. 71(2): 110–117 (2013).
Piccoli G.B., Leone F., Attini R., Parisi S., Fassio F., Deagostini M.C., Todros T.: Association of Low-Protein Supplemented Diets with Fetal Growth in Pregnant Women with CKD. Clinical Journal of the American Society of Nephrology: CJASN, 9(5): 864–873 (2014).
Piccoli G., Clari R., Vigotti F., Leone F., Attini R., Cabiddu G., Avagnina P. Vegan-vegetarian diets in pregnancy: danger or panacea? A systematic narrative review. BJOG: An International Journal of Obstetrics & Gynaecology, 122(5): 623–633 (2015).
Pistollato F., Sumalla-Cano S., Elio I., Masias-Vergara M., Giampieri F., Battino M.: Plant-Based and Plant-Rich Diet Patterns during Gestation: Beneficial Effects and Possible Shortcomings. Advances in Nutrition, 6(5): 581–91 (2015).
Samtani R., Bajpai M., Ghosh P., Saraswathy K.: Hypospadias Risk among North-Indian Children. Annals of Health and Health Sciences, 1(1): 61–64 (2014).
Wocławek-Potocka I., Mannelli C., Boruszewska D., Kowalczyk-Zieba I., Waśniewski T., Skarżyński D.J.: Diverse Effects of Phytoestrogens on the Reproductive Performance: Cow as a Model. International Journal of Endocrinology: 1–15 (2013).
 
Recursos electrónicos
Web de Lantern: www.lantern.es

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