Cunicultura: algo más que conejos

publicado el 15 May, 2013 Blog Zoología

  Pocos saben lo que se esconde bajo este nombre y, sin embargo, es una idea tan simple como la producción de conejos; pero ante esta idea que puede parecer tan nimia se guarda un modo de vida y la que ha sido una vía para la supervivencia en grandes épocas de la historia. Todos hemos visto alguna vez un conejo, pero, ¿realmente sabemos qué son o conocemos las utilidades que tienen?

  En primer lugar, debemos proceder a definir algunos de los principales rasgos que caracterizan a estos animales: pertenecen al orden Lagomorpha; grupo al que también pertenecen el “conejo americano” y la liebre, (imagen superior de la cabecera). Esto nos lleva a desmentir una idea muy extendida; y es que los conejos no son roedores.

Consecuentemente, un aspecto a tener en cuenta en la producción cunícola es su reproducción; muy característica por diversos motivos, entre los que destaca el hecho de que las hembras no disponen de un ciclo sexual marcado por los distintos cambios atmosféricos (entre los que se incluyen temperatura, número de horas de luz…etc.), sino que la ovulación de la hembra se produce 10 horas después de la cópula. Así, una vez gestante, tiene por comienzo una fase que dura 31 días; una gestación muy rápida en comparación con otros mamíferos. Otro aspecto a destacar es que en el parto se obtienen de promedio 8 crías -Este numero de crías se denomina prolificidad, y varia según la raza en cuestión-, a cada cria se la denomina gazapo; y al conjunto de éstas; camada (imagen 1).

  Tras el parto, la hembra puede volver a quedar preñada, ya que es receptiva al macho siempre que no esté bajo condiciones de estres tras 3 días. Sin embargo, las prácticas culturales no llevan a obtener (por norma general, en cunicultura no se permite una) una nueva gestación hasta pasados 28 días; de manera que coincida este período con el tiempo de lactación de las crías; tras el cual son retiradas de las madres (el conocido como proceso de destete) y criadas en jaulas en grupos homogéneos.

  Las crías, al nacer, carecen de pelo y además tienen los ojos y las orejas atrofiados; los cuales no son funcionales hasta varios días después del parto. Por ello, los gazapos son muy vulnerables; por lo que las madres varios días antes del parto construyen un nido con diferentes materiales y su propio pelaje, para dar calor a las crías, y que de este modo no sufran por las variaciones de las condiciones ambientales.

  Tras el destete, viene la fase de recría, en la que diferenciamos, por un lado; animales cuyo destino es ser los futuros reproductores (objetivo que podrán realizar a partir de las 20 semanas de vida), y por otro, animales destinados a salir de la explotación; en cuyo caso la fase de recría tendrá distintas características según la finalidad del animal. Por ejemplo, en el caso de animales para consumo, se busca un crecimiento rápido y al menor coste de alimentación posible; mientras que para conejos como mascota, se busca que el animal obtenga el tamaño adecuado en el mínimo tiempo y que lo haga a su vez con una estructura corporal idónea.

  Otra de las cosas que caracteriza a estos animales es la Cecotrofia; una práctica que consiste en la producción y reingestión, sin masticación, de un tipo de excrementos (heces blandas) directamente del ano; de manera que el alimento originalmente ingerido pasa en dos ocasiones por el aparato digestivo. Así, los nutrientes difíciles de digerir para otros mamíferos (como es el caso de la fibra), pueden ser digeridos; haciendo del pasto en consecuencia un básico en su alimentación, especialmente cuando se encuentran en libertad.

  Debemos saber que la producción cunícola tiene diferentes objetivos: Unos tan genéricos como la alimentación o animales de compañía.

  Aparte de las finalidades ya mencionadas, la cunicultura puede tener otros fines un tanto más específicos como son la producción de piel y pelo, animales de experimentación (un tema que en la actualidad suscita un polémico debate), animales de exhibición y uso cinegético o caza.

  Aún así, no todas las razas son adecuadas para todas estas actividades productivas; por ello, dentro de las producciones cunícolas, distinguimos 4 grupos distintos según sus tamaños:

  En primer lugar, encontramos los conejos enanos; con un kilogramo de peso, (dato muy bajo para el consumo) y de tamaño reducido. Estos conejos son animales seleccionados genéticamente por su tamaño, su peso y su docilidad, con el fin de obtener animales de calidad como mascotas o fines experimentales . A causa de ello se ha visto reducida su prolificidad, obteniendo 5 crías por parto. Tras ésta, encontramos las razas ligeras; que presentan un peso entre 2,5 y 3 kilogramos; las cuales se suelen usar para autoconsumo. Se trata de una producción por lo general de carácter rústico. Las razas medianas disponen de un peso entre 3,5 y 4,5 kilogramos, y son las más usadas para producción de carne; como es la neozelandesa blanca (imagen 2). Por último, encontramos a los más pesados; los cuales están en torno a 5 kilogramos, denominados “razas pesadas o gigantes”, aunque éste es el peso genérico del grupo. En él podemos encontrar al conejo gigante de Flandes (imagen 3), que llega a alcanzar los 7-8 kilogramos.

  A pesar de ello, siempre hay animales que se encuentran a medio camino entre un grupo y otro, lo cual se traduce en animales de características intermedias.

  La cunicultura en nuestros días tiene un papel fundamental, especialmente en algunos aspectos de la vida cotidiana o en proyectos de investigación; de forma que la producción cunícola está presente en: La produccion de pieles curtidas, prácticas como la caza, o la utilización de sus pelos para ropa de abrigo.

  El objetivo de la cunicultura también depende de ciertos los factores geográficos. Por ejemplo, en Andalucía, una parte de la producción de conejos -cuyas crías obtenidas de color oscuro (casi siempre pardo) (imagen 4) son de razas ligeras y medianas- es liberada en el Parque Nacional de Doñana con el objetivo de servir como alimento para los linces. Por todo lo expuesto anteriormente, sería conveniente resaltar la importancia de la producción de estos animales no roedores, tanto a nivel económico como ecológico, dado el extendido desconocimiento de las posibilidades que nos ofrece.

Bibliografía:
Caravaca Rodríguez F.P., González Redondo P.: “Sistemas de Producción Animal”. Sevilla (2006).
González Redondo P.: “Fundamentos de la cunicultura”. Universidad de Córdoba (2006).
 
Recursos electrónicos:
Canadian Biodiversity: http://canadianbiodiversity.mcgill.ca/
Imagenesi: http://www.imagenesi.net/
«Las Patitas» – Cunicultura orgánica: http://conejoscomodoro.es.tl
Avicultura: www.avicultura.com

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