Conociendo el Alzheimer

publicado el 14 Jul, 2012 Blog Neurofisiología

  En un mundo en el que el Alzheimer es la principal causa de demencia, y en el que el número de pacientes está aumentando y lo seguirá haciendo progresivamente en los próximos años, parece ser importante conocer más sobre esta enfermedad. Pero, ¿qué sabemos sobre ella?.

  El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa, crónica e irreversible, que se caracteriza por un progresivo y total deterioro de las funciones cognitivas, incluyendo la memoria, el aprendizaje, la orientación, el lenguaje, la comprensión y el juicio. Como bien sabemos, esta enfermedad la suelen presentar personas de edad avanzada; pero no siempre es así.

Esto es dependiente del tipo de Alzheimer que presente el paciente. Dentro de esta enfermedad, podemos encontrar dos variantes que son fenotípicamente idénticas, es decir, que presentan la misma sintomatología. La más común de éstas es el Alzheimer esporádico, el cual se da en individuos a partir de los 65 años, y es el que presenta entre el 90 y el 95 por ciento de la población afectada. Por otro lado, está el familiar, que es el menos común, ya que sólo se da entre el 5 y el 10 por ciento de los enfermos, y se desarrolla a los 45 años aproximadamente; edad que, considerando la esperanza de vida actual, es muy temprana.

  El origen del Alzheimer esporádico es desconocido, es decir, el por qué se origina no se sabe; pero en el caso del familiar, sí que se conoce el origen, el cual puede ser diverso, ya que puede deberse a la transmisión autosómica dominante de la mutación de distintos genes (APP, PS1 y PS2), y con ser dominante, significa que si un padre presenta este tipo de Alzheimer familiar, su hijo también lo desarrollará con un 50 por 100 de probabilidad.

  Como casi cualquier enfermedad, la enfermedad de Alzheimer también presenta una serie de factores de riesgo, tanto endógenos como exógenos, que favorecen la aparición de ésta. En el caso de los factores endógenos que favorecen la enfermedad, es decir, aquellos que son internos y propios del individuo en particular, se encuentran el género, siendo la mujer más propensa a padecer esta enfermedad que el hombre, tener el colesterol alto, la resistencia a la insulina (diabetes tipo II), la presencia de la enzima ApoE4 que interviene en el transporte de lípidos, y, el factor que destaca sobre el resto, la edad, factor en el que distintos estudios coinciden como principal factor de riesgo para padecer la enfermedad de Alzheimer. Por otro lado, en lo que a factores exógenos se refiere, es decir, a aquellos factores externos al individuo, se encuentra la obesidad, el tabaquismo, el haber sufrido un trauma cefálico e incluso el nivel cultural de la persona, no porque esto lo haga más o menos listo, sino por la mayor facilidad para solucionar un problema de déficit de memoria mediante otras técnicas.

  ¿Qué observamos en un paciente con Alzheimer?. Los enfermos de Alzheimer presentan déficits de tipo cognitivo, conductual y funcional. Dentro de los aspectos cognitivos, lo que siempre presenta un enfermo de Alzheimer y es lo más conocido por todos, es la amnesia, es decir, el deterioro de la memoria a corto (¿qué he comido esta mañana?) y a largo plazo (¿dónde fui de vacaciones el último verano?); también pueden manifestar en mayor o menor grado síntomas de afasia (no comprende la sintaxis verbal o escrita, lo que deriva normalmente en mutismo), agnosia (¿quién eres tú?¿qué es eso?) o apraxia (sabe cómo se hace un huevo pero no es capaz de ordenar los pasos para hacerlo). Normalmente, como deriva de lo anterior mencionado, el enfermo termina presentando alteraciones psicológicas y en su comportamiento, y funcionales, como la falta de cuidado de su higiene personal o incapaz para ejecutar su oficio. Todo este conjunto de cosas, por tanto, acaban afectando a la vida social y laboral del enfermo de Alzheimer.

  Como enfermedad neurodegenerativa, todo esto no ocurre de la noche a la mañana, sino en un proceso largo y cuyas fases iniciales no son apreciables. Los estadios que presenta la enfermedad son tres: leve, moderado y grave. Los primeros signos que se observan en la enfermedad de Alzheimer comienzan en la corteza entorrinal y continúa hacia el hipocampo, ambas regiones están implicadas en la memoria, siendo este el primer signo de la enfermedad. Estas zonas afectadas comienzan a encogerse, es decir, tiene lugar la muerte celular de las neuronas de estas zonas. Estos cambios pueden comenzar incluso 10 o 20 años antes de aparecer los primeros síntomas. En el estadio moderado tiene lugar una disminución de la materia gris de la corteza cerebral, lo que da lugar a una mayor pérdida de memoria, confusión y cambios de humor, ansiedad, problemas en el reconocimiento de personas (propagnosia) y dificultades con el idioma. El último estadio de la enfermedad, los síntomas pueden incluir pérdida de peso, espasmos, infecciones de piel, siendo la causa de muerte más común de los pacientes de Alzheimer por pulmonía u otras infecciones. Durante este estadio, los pacientes son ya totalmente dependientes de otras personas para hacer cualquier actividad cotidiana.

  Como se puede entender, es una enfermedad que está a la orden del día y que por supuesto es muy importante, no sólo por el número de personas que la manifiestan, sino por todos los problemas y alteraciones que presenta para la vida normal del individuo. Todo esto hace que actualmente se esté investigando en cómo ponerle freno a esta enfermedad.

Bibliografía:
Selkoe D.J.: Alzheimer’s disease is a synaptic failure. Science, 789-791 (2002).
Shepardson N.E., Shankar G.M., Selkoe D.J.: Cholesterol level and statin use in Alzheimer disease: II. Review of human trials and recommendations. Archives of Neurobiology, 68(11):1385-92 (2011).
Villarán R.F., de Pablos R.M., Argüelles S., Herrera A.J., Venero J.L., Ayala A., Cano J., Machado A.: El estrés y la inflamación en la enfermedad de Alzheimer. Approaches to Aging Control
 
Recursos electrónicos:
Web de Todoalzheimer

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